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lunes, 7 de mayo de 2012

PEDAGOGIA DEL CAOS


PEDAGOGIA DEL CAOS
Por JV Rubio
PRESENTACIÓN

Las ideas que se exponen a continuación son fruto de 10 años de investigación sobre Potencial Humano y Creatividad en procesos de Educación Formal y No Formal, con niños y jóvenes cuyas edades han oscilado entre los 5 y los 20 años.

Hemos hallado que mediante el desordenamiento de nuestras formas de conocer y el desordenamiento de la realidad que vivimos, se pueden generar múltiples perspectivas de desarrollo humano.

La génesis de estos procesos, así como su desarrollo, ha dado pie a la formulacion de una serie de categorias y herramientas que conforman el cuerpo teorico de una nueva propuesta Pedagogica basada en una reconceptualizacion de la creatividad .

Esta nueva teoría y práctica de la educación se ha denominado PEDAGOGÍA DEL CAOS debido a factores que la asocian con ambientes y fenómenos caóticos. Podría llamarse también pedagogía de la COMPLEJIDAD porque está diseñada para responder a esta época dentro de la caracterización de complejidad que han hecho grandes pensadores de nuestro tiempo.
Hay al menos tres razones para que expongamos nuestras ideas y esperamos que alguna de ellas constituya un motivo de lectura de estas líneas:

1.La Pedagogia del Caos al hacer énfasis en nuestra forma de conocer, se convierte en una teoría y practica interdisciplinaria que toca múltiples campos del conocimiento. No es coincidencia que muchos de los hallazgos de los que vamos a dar cuenta, tengan su aproximación con las preocupaciones actuales de numerosas disciplinas campos y teorias: La física cuántica, las ciencias del caos y las complejidades, lo más actual de la filosofía de las ciencias, las teorías de los fractales y de las catástrofes, la lógica borrosa, las teorías del conocimiento basadas en los desarrollos de la cibernética, la ciencia cognitiva, la inteligencia artificial, la neurofisiología y en general los nuevos paradigmas que están surgiendo hoy en las diferentes ciencias y disciplinas en la perspectiva de los cambios acelerados hacia el siglo XXI.

El hecho de que la investigación se realice en Colombia, tierra de complejidades ; en un sector de su Capital (en CAOS, permanente), y con jóvenes que viven el conflicto, la violencia y el "no futuro", nos ha permitido explorar estos fenómenos que parecen ser una materia prima fundamental de la Época.

Intentamos , ofrecer nuevas miradas y nuevas luces en los campos de las Complejidades, el Caos, el Orden y el Desorden, sobre los cuales están tejiendo saber hoy las Ciencias Naturales y Humanas.

La búsqueda se ha centrado en el potencial creador del Ser Humano y se ha hallado que hay problemas estructurales que inhiben nuestras capacidades creativas.

A cualquier persona que investiga y cuyo quehacer es la construcción de posibles, le interesará saber por qué y cómo se ha puesto en duda el concepto convencional de creatividad y le será útil conocer una propuesta que nos deja a las puertas de una nueva concepción y practica de desarrollo humano .


¿QUÉ ES LA PEDAGOGÍA DEL CAOS?

Es una teoría pedagógica cuyos principios plantean sistemas educativos muy abiertos, donde la diversidad presente tanto en los entornos como en los elementos y grupos, tiende a fluir y reflejarse en todas las dimensiones espacio temporales y de sentido, mediante procesos de mutua consistencia, que al alejarse de las condiciones normales de equilibrio, y por tanto del paradigma humano vigente, propician por autoregulación redes de interpenetración en el conocimiento y en la vida.

Es una nueva concepción y práctica de la pedagogía porque parte de nuevas formas de asumir la realidad y el conocimiento bajo condiciones que solo se están reuniendo ahora, a finales del siglo XX; en este sentido rompe con los conceptos tradicionales de adquisición de conocimiento, enseñanza, aprendizaje, autoridad, disciplina, asignaturas, currículo, programas y evaluación. Por supuesto también cuestiona y deconstruye la organización escolar que le daba forma material a todas esas concepciones.

A partir del caos y del desordenamiento y a través de procesos de internomía, flujicidad y configuración, la Pedagogía del Caos propicia la formación de mini complejidades que en su holomovimiento generan rizos de realimentación que se autorregulan tornandose reordenantes creadores de nueva realidades. Aquí aparece una nueva concepción y práctica de la creatividad, pues son ahora las personas mismas quienes emprenden procesos autónomos de desarrollo humano.

Este lenguaje puede sonar extraño, pero cuando aparece un nuevo sistema (de pensamiento y de vida, en este caso) las palabras que le daban fuerza al sistema anterior, empiezan a quedar obsoletas; desaparecen con la concepción y la práctica que les daban sustento y se hacen necesarios nuevos conceptos para entrar y trabajar en ese nuevo mundo de sentido.

Si bien las categorias se van presentando a manera de proceso de acuerdo con la etapa en la que fueron apareciendo, o se fueron creando, tanto su lectura como su aplicacion pueden tomar otro orden o perspectiva.


1. MINI COMPLEJIDADES

Habiendo definido como simples, desde una mirada más compleja, tanto los grandes como los pequeños sistemas a través de los cuales funciona o se manifiesta una institución educativa, y ante la expectativa de complejificación de uno de ellos, preferimos trabajar con los sistemas pequeños, es decir, con grupos de jóvenes o con aspectos, propuestas, actividades o proyectos que no parecían tener mayor trascendencia.

Suponíamos que estos pequeños sistemas al ser atravesados por fuertes flujos de información y al ser tocados por procesos de desordenamiento se convertirían poco a poco en pequeñas complejidades.

A estos procesos los denominamos Mini complejidades (M.C),pues pensábamos que allí, en aquellos pequeños laboratorios se irían concentrando los rasgos del Caos y de la Complejidad, abriéndose a perspectivas creadoras.


2.CONDICIONAMIENTO

Deben existir razones poderosas para que un elemento tan importante en el desarrollo humano, una riqueza tan entrañable para el hombre, como es la creatividad no se manifieste, o lo haga en algunas personas y a un costo demasiado alto.

Apoyados en numerosos autores y en nuestra propia experiencia podemos afirmar que existe una maquinaria de condicionamiento genético y sociocultural que nos exige ser homogéneos para poder movernos como humanos en los juegos de reglas de este mundo biofísico y sobre todo en el tejido social que ha construido la humanidad.

Derivar, variar allí más de lo permitido, ser más diferente que la diferencia que puede soportar el sistema para mantenerse, es casi imposible; a lo sumo se acepta en dosis que sean recuperables, que funcionen como retroalimentación del sistema mismo, o en campos que no comporten mucha peligrosidad.

Por eso la creatividad ha sido un patrimonio casi exclusivo de los artistas o de la recreación, la lúdica,o lo estrictamente privado, o se le ha atribuido a las edades que pueden ser más controlables (niños y jóvenes) o se admite en seres considerados como "muy especiales" en quienes se deposita un voto de confianza para que nos tracen los caminos hacia el futuro (caso de algunos científicos, genios u hombres notables).

La creatividad está excluida de la mayor parte del mundo de la vida y a esto contribuye la propaganda sobre el grado de dificultad que ella requiere, y la vedetización de quienes son considerados sus máximos exponentes.

En la vida cotidiana y en el hombre o la mujer del común la creatividad está casi ausente y es allí donde se tornaría más generadora de alternativas, más fecunda en variaciones y por tanto más peligrosa para una mecánica social que insiste en funcionar de maneras predeterminadas.
Nuestra investigación ha abordado este fenómeno allí donde se hace más difícil y por eso ha asumido la vida diaria de jóvenes común y corrientes en un intento por crear ambientes donde aflore su más amplia dimensión humana.

Una gran dificultad que se encuentra es la presión que ejerce el sistema de condicionamiento mencionado sobre cada uno de los jóvenes que comienza a participar de un nuevo proceso. Esa mini complejidad inicial (grupo o proyecto) puede volverse una camisa de fuerza inhibitoria para su creatividad, pues tiende a replicar las formas de organización y de funcionamiento de la sociedad. Es decir, el sistema replica sus formas de constricción en cualquier fórmula organizativa.
No sabíamos cómo romper esa cadena replicadora desde arriba y pensamos que desde el interior de cada joven podría liberarse la energía suficiente para variar esa situación. Estudiamos la teoría y la práctica de múltiples sistemas en diferentes disciplinas, que ofrecían propuestas al respecto, pero entendimos que el problema no era solo de falta de conocimiento o de voluntad, que era lo que estaba al fondo de ellas.


3.FLUJICIDAD

Para que un proceso educativo como los que estamos trabajando, se mantenga dentro de ciertos márgenes de libertad, o en cierto modo, para que se autoproduzca permanentemente, hemos hallado necesario que la información que necesita fluya a través de él, que lo atraviese de tal manera que a ser posible todos sus elementos sean tocados y conectados o reconectados por esa información.

Al hablar de información y al hablar de jóvenes, estamos hablando de lo que para ellos es o puede tornarse significativo. Cualquier elemento que pueda ser detectado por ellos (sonidos, palabras, gestos, emociones, imágenes) se puede convertir en información importante, pero aún, la ausencia de elementos de cualquier orden en un momento-espacio determinado, puede convertirse también en información: de pronto se dan cuenta que algo falta, que algo se detuvo, que algo no se hizo ... y esto puede ser más relevante aún, que lo no visible o detestable por sus sentidos.

Si cada joven tiene oportunidad de acceder a lo que ocurre en el sistema o minicomplejidad del cual está participando, y si cualquiera de esos sucesos o no sucesos lo conecta con los otros chicos y con los demás elementos físicos del sistema, es bien probable que él asuma el proceso o evento como propio, que se sienta parte, actor, protagonista.

Una buena forma para lograr que el sistema no constriña los elementos que lo forman es permitir que se filtre toda la información posible (en todas las formas o no- formas que ella adopte) por el mayor número de elementos y resquicios de la Mini Complejidad , aunque de esa forma se ponga en riesgo su permanencia.

Pero ya conocemos por diversas ciencias las posibilidades de autorregulación que aparecen en sistemas cuyos elementos adquieren fuertes grados de autonomía, y más aún, las posibilidades autoproductivas de sistemas alejados del equilibrio.

Facilitar los procesos de flujicidad no es aún propiciar el evento creativo pero si prepara el ambiente, torna más flexible al sistema, rompe o inhibe hegemonías, dispara múltiples fuerzas en diferentes sentidos. La flujicidad induce a un mayor caos, a una mayor complejidad en términos de aumento de información, de comunicación y de interacciones y por tanto se da un incremento en la velocidad de los sucesos y de los procesos. Estas Mini Complejidades se tornan cada vez más abiertas y cada uno de sus elementos establece con sus entornos nuevos flujos que retroactúan sobre el sistema produciendo una descomunal actividad en su interior.

Los flujos penetran tanto al sistema que los propios elementos de la Mini Complejidad (en este caso los chicos) se vuelven flujos que circulan libres en su interior pero también entran y salen del proceso; se mantiene un horizonte de libertad, tanto para los elementos como para la Mini complejidad. En este sentido, un grupo puede variar de integrantes y mantenerse como grupo como proyecto o entidad.

Podríamos preguntarnos: ¿Si no aparece ninguna organización clara, si no hay directivos ni liderazgos definidos, y si existe una información que se torna exponencial a medida que circula por el sistema, entonces cómo y por qué se mantiene una Mini Complejidad? ¿Qué es lo que justifica o hace posible su permanencia?

Hemos hallado al menos tres razones a lo largo de nuestra investigación: Para los jóvenes, la ausencia de presión, la posibilidad de espontaneidad, la sensación de libertad, el vacío de programas o de horarios es algo bastante atractivo. Una de las frases que ha brotado de nuestra experiencia es que "los jóvenes no tienen horarios ni programas para sus emociones y sus problemas". Si lográramos comprender lo que esta frase implica variarían todas las formas de organización que hemos creado los adultos para ellos.

Al hallarse un grupo de jóvenes en ese ambiente, en esa sensación, en esa forma organizativa tan cercana a su forma de ser y de sentir, es apenas natural que se sientan cómodos y que quieran compartir allí al menos parte de su tiempo.

En segundo lugar, y esto puede parecer contradictorio, una M.C. puede mantenerse porque no se ve como necesaria, sí! porque puede acabarse, desaparecer. O sea que su razón de ser durante un tiempo es su sin razón.

A los jóvenes les encanta que las cosas comiencen pero también les gusta que se acaben. Entonces moverse en algo que no va para alguna parte y además, que se puede acabar en cualquier momento, eso es también sentirse joven.

Al detectar esa realidad encontramos bastante relación entre ese hecho de ser joven y uno de los signos de esta época: la inestabilidad, la incertidumbre, entendidas como algo positivo, interesante, fecundo. Así nuestra investigación a medida que se conectaba con los jóvenes, se conectaba con la época. Y a medida que comprendía esta nueva época se sumergía más en el mundo de los jóvenes.

Al principio nos molestaba la sensación casi de vértigo cuando un grupo o un proceso estaba por acabarse, en ocasiones ni siquiera había despegado, o se habían invertido esfuerzos grandes para dinamizarlo.

Nos preocupaba el retiro de algunos de los jóvenes (sin comprender aún que como cualquier flujo podían estar de vuelta en cualquier momento). Y no sabíamos si insistirle o ponerle mejores condiciones descuidando un poco la Mini complejidad, o volcar nuestra atención sobre ésta para que no se debilitara con su ausencia.

Fuimos comprendiendo poco a poco que cada elemento y cada mini complejidad eran parte de una misma dimensión y que podíamos atender al todo y atender al elemento al tiempo en una especie de complementariedad. No podíamos ni debíamos sacrificar uno en función del otro.

Surgió una tercera razón para que una Mini Complejidad se mantuviera: la armonía entre el todo y las partes; una especie de todo en uno y uno en todo donde ese juego maravilloso de ser uno mismo y a la vez ser grupo o proyecto sin ser más ni menos que la mini complejidad nos recordó la representación de un holograma: la Mini Complejidad no se podía partir ni extinguir mientras cada elemento fuera en sí mismo la Mini Complejidad; y como había otros elementos además de personas, entonces en la medida en que subsistiera allí, aún de manera simbólica uno de esos elementos, la minicomplejidad se sostenía.
Esta razón nos dio más confianza y flexibilizó o aflojó aún más nuestra intervención sobre los procesos.


4.DINAMIZACIÓN

Al hablar de mini complejidades no estamos hablando de cualquier tipo de grupo o proceso que surge o se desarrolla espontáneamente. Hemos dado ya al menos una característica que las diferencia de cualquier otro tipo de sistema: Aquí ya se ha instaurado una dinámica a partir de la flujicidad.

Esta flujicidad ha surgido o ha sido facilitada por condiciones particulares o alguien que tiene algún dominio en su manejo. Esta es la primera función de una persona a quien hemos llamado Dinamizador. El dinamizador no inicia los procesos ni los acompaña para dirigirlos o direccionarlos. El es alguien más que hace parte de la Mini Complejidad y está tan expuesto a los avatares del proceso como otro cualquiera de los elementos.
Sin embargo, por su capacidad de visión más aguda o por el ejercicio en este tipo de procesos, puede estar atento a que la Mini Complejidad tenga cierta permanencia. Eso mismo se torna contradictorio con su función porque en el momento en que entra a presionar pone en peligro la permanencia de la Mini Complejidad como Mini Complejidad; no puede ser ni más débil ni más fuerte que el promedio de los elementos del sistema y esto le exige un gran tacto y un gran conocimiento e intuición sobre esos mundos jóvenes.
El dinamizador no debe tener grandes expectativas sobre los procesos y menos ejercer presiones que le exijan darle a estos continuidades artificiales. Por eso este tipo de investigación no resiste subvenciones condicionadas ni tesis de grado predeterminadas, pues se volverían una exigencia que malograría los procesos.
El tipo de investigación en el que hemos trabajado ha sido participante, caótica, rizomática y esto es algo que se ha experimentado poco, y que además, por su carácter abierto incierto, aleatorio da la impresión de hacerse cada vez como si fuera la primera.
Es escasa la ayuda que se puede dar o recibir a lo largo de cada experiencia, porque ésta se va inventando a lo largo del camino. No es que se quiera improvisar por falta de esfuerzo o por ausencia del programa, es que no se puede hacer un programa, no se puede constreñir nada desde el principio ni a lo largo del proceso.
Se pueden plantear estrategias, hacer propuestas que deben ser el fruto de un gran esfuerzo de reflexión, de estudio, pero todo lo que se lleva o se pretende, puede variar sustancialmente de un momento a otro; al fin y al cabo si existe alguna intención ésta puede ser introducir la variación en la mini complejidad a través de las variaciones que vayan apareciendo en sus elementos y estas variaciones son impredecibles.
Entre las múltiples formas que podrían existir para iniciarse en un proceso de esta naturaleza hay una que ofrece la doble ventaja de incidir sobre el investigador (ahora dinamizador) y que abre desde el comienzo una libertad para el proceso.
Se trata de PARAR, abandonar el lugar desde el cual se veían las cosas; dejar de usar por un tiempo los instrumentos con los que uno se conectaba con el sistema; dejar de moverse en la órbita o el espacio en el que se venía moviendo.
En otras palabras, se trata de DESCENTRARSE, DISTANCIARSE, asumir otra posición, otro punto de mira, o si se quiere, blanquearse, bloquearse en forma consciente. Es como viajar teóricamente en el sistema y ubicarse en un punto que antes no existía para uno y desde el cual puede verse o sentirse mucho más, bien sea por extensión o por comprensión.
Este ejercicio plantea un esfuerzo descomunal, pues a fuerza de haber girado mucho tiempo en torno al mismo centro, al mismo problema, se ha generado una alta dependencia gravitatoria. Moverse de pronto en la dirección y el sentido no acostumbrados es una tarea casi imposible.
Por eso lo máximo que podemos hacer de principio es parar; y como el sistema continua en movimiento, de pronto sentimos que nos hallamos en otro sitio porque vemos las cosas en forma diferente.
Tras ese sacudimiento inicial, quizá aprendamos a descentrarnos, quizá comencemos a circular en torno a centros móviles, quizá comprendamos que podemos movernos un tanto a la deriva.
Otra buena manera de llegar a esta sensación es entrar en reflexiones interdisciplinarias, tomar contacto con grupos de discusión metateórica, distanciarnos un tanto de nuestra disciplina hallando centros en problemas o fenómenos universales. Variará sin duda la velocidad de las cosas a nuestro alrededor y los objetos y preocupaciones sobre los que antes girábamos.

5. GENERADORES
Aprender a observar al interior de un sistema complejo es una tarea difícil para el investigador o dinamizador. Pero si hemos venido haciendo parte en la construcción de una mini complejidad y no tenemos fuertes exigencias externas que determinen el objeto de observación, podemos nosotros mismos definir qué es lo que va a ser observado tratando de que esta acción sea coherente con las condiciones de la Mini complejidad.
Hemos dicho que toda minicomplejidad es en esencia un engendro de sin razón. Pero si bien no puede ser definida por su razón a largo plazo, quizá sí justifique razones pasajeras. Los jóvenes se pueden comprometer y hasta dar la vida por un rato de felicidad o de algo que les parezca con sentido así se acabe muy pronto.
parece que un buen objeto de observación son aquellos elementos o factores que le ofrezcan a la Mini Complejidad y a cada joven alguna razón, algún sentido, alguna motivación para permanecer o continuar en el proceso al menos por un tiempo determinado.
A estos elementos los hemos denominado GENERADORES.
Los generadores pueden ser momentos, elementos, espacios, sucesos, instrumentos, personas ... en los cuales hay al menos en un instante, una fuerte concentración de energía; o a partir de los cuales se inicia algún tipo de variación o de dinamización. Pueden ser también atractores, nodos de paso, ordenadores iniciales ...
Una característica que hace bastante difícil el trabajo con generadores, es que estos no existen como tales, pues son y no son a la vez, o en otras palabras pueden aparecer o no aparecer, tomar forma real, activa, productiva o no tomarla nunca.
¿De qué depende que aparezcan, que sean evidenciables, que adopten formas generadoras? De que alguien los ubique, los sienta, los convierta de energía potencial en materia real y en el momento preciso.
Esta es una de las grandes tareas del dinamizador o de los elementos que se hallan vuelto activos dentro del sistema: aprender a detectar, a cazar generadores.
La ventaja de dedicarse a detectar o "cazar" generadores es que se evita la saturación de información, la confusión y las conclusiones aventuradas.
Aquí no hay que hacer diagnósticos, ni acceder al pasado, ni manejar el presente completo, pues no se maneja la temporalidad dividida ni la espacialidad segmentada sino la espacio-temporalidad unificada.
Se trata de estar atentos, en estado permanente de alerta y dedicarnos a reconocer generadores. Para aprender a detectar los generadores, los recursos potenciales, los momentos claves de dinamización, las mejores maneras que hemos hallado hasta ahora son: la intuición, el tacto, y el dominio de la información que circula en la mini complejidad y todo esto se logra estando involucrados, participando.
Es tal la velocidad de flujos, el juego de interacciones que se da, que si no estamos a tiempo y en el lugar preciso, el suceso se pierde, la información se nos escapa; la confluencia de circunstancias ya no existe más.
Puede que más adelante se construyan herramientas físicas para detectar generadores, pero estas, con dificulad podrán captar momentos psicológicos, emocionales, códigos expresivos de diferentes niveles, y las mil variables que los acompañan; todo esto es lo que un buen dinamizador, con una buena práctica, puede llegar a captar "al vuelo".
Los generadores son fugaces, porque además de depender de la velocidad del espacio-tiempo, dependen también de la circunstancia, el contexto y el sentido.
Si un generador no se aprovecha de inmediato, en el momento en que podría aparecer como una luz de significado para la Mini complejidad, pasa y deja de ser generador. No tiene sentido registrarlos, enlistarlos, enunciarlos como fórmulas. Allí todo se juega en la acción y debemos aprender a vivir en el instante.
Sin un tratamiento adecuado, los generadores tienen tal poder que se pueden tornar ordenadores, esclavizadores, homogenizadores y la minicomplejidad puede caer de nuevo en la repetición de esquemas, la rutina, la esterilidad. Pero un buen tratamiento de generadores pone a la Mini complejidad en una pista de alta velocidad hacía su desarrollo creativo.

6. COGNICION
Cuando indagamos en diversos campos del conocimiento, uno de los aspectos que se nos revela, por ser común a todas las disciplinas, es la forma en la cual éstos acceden al conocimiento y las formas en que lo producen.
Notábamos que quienes generaban conocimiento en cada una de las disciplinas lo hacían porque se colocaban en otra perspectiva sobre la realidad que observaban, o por alguna razón habían sido desacomodadas de su posición convencional y habían entrado en otro nivel de orden; desde allí veían otros mundos, otras realidades, y esto era lo que se definía como descubrimiento o creación.
Se producían en ellos rupturas o derivas frente al orden de cosas existente. Algo había ocurrido en su interior (en una relación de acoplamiento estructural con el entorno o con su objeto de observación), que les permitía o les hacía ver sentir o pensar de manera diferente a como ellos o sus colegas lo venían haciendo.
Fue esta imagen la que al conectarse con la idea del mecanismo de replicación que nos era evidente en la especie humana, la que hizo que "sintiéramos" que la falta de creatividad así como la aparición del fenómeno creativo se daban en el ACTO MISMO DEL CONOCER.
Y así llegamos a la concepción de creatividad como una forma de cognición diferente de la forma habitual en la que el hombre conoce, pues esta forma convencional con la que conocemos todos los días es la que ha propiciado y reproducido la humanidad a lo largo de los siglos.
Si la creatividad quería ser creadora, si quería variar en el conocimiento, el pensamiento, el sentir, la acción, debía romper esa cadena de conocimiento y reservarse para sí formas diferentes de conocer.
La forma de conocer normal es una necesidad para comunicarnos, para captar una realidad objetiva, estable, para poder movernos en una realidad, para sobrevivir de la mejor manera. Pero existen campos y situaciones donde algunos seres humanos pueden acceder de manera diferente a la realidad, incluso pueden acceder a otras formas de realidad poniendo en duda la presente.
Esto ha preservado en la especie humana el potencial creativo y ha dejado el margen apenas necesario para el desarrollo de la humanidad, para sus avances; pues la humanidad ha mantenido el control sobre esos márgenes creativos: o campos de exploración no muy peligrosos, o espacios de creación controlados.
Pero la complejidad de la humanidad y la simultánea complejificación de su hábitat hicieron que de un lado se empezaran a abrir grietas por todas partes a la forma ancestral de conocer y que nuevas formas se revelaran y circularan universalmente favorecidas por la formidable interconexión que se iba dando en el planeta; de otro lado, que la tradicional forma de conocer ya no fuera tan útil para una nueva época donde la comunicación dio un salto a otros niveles de orden, donde la realidad se diluyó en el laboratorio de la ciencia responsable de su antigua objetividad y donde se tornó difícil e inoperante hablar de verdades y certidumbres.
La acumulación de experiencia, la repetición, el aprendizaje convencional y en general los grandes principios en los que se basaba el antiguo paradigma se fueron diluyendo y los seres humanos quedamos sobre un piso en movimiento, en un sismo permanente.
No pretendemos tomar partido por ninguna de las teorías del conocimiento que se han planteado a lo largo de la historia. Tampoco pretendemos inventar una más. Lo que en el fondo de este escrito se afirma es que sea cual sea la forma en que ha conocido el hombre, esa forma de conocer se ha transmitido genética y culturalmente a toda la humanidad. Otra cosa es que existan diferentes interpretaciones o intentos por explicar ese mecanismo.
Pero lo que nos ha preocupado son las consecuencias que ese hecho tiene: Si la humanidad está dotada de un sistema de cognición homogéneo, entonces todo hombre ve, siente, piensa, más o menos de la misma manera y el hecho de que compartamos una misma realidad y cada uno de nosotros la modifique tan poco, lo confirma.
comenzamos a indagar: ¿De dónde ha surgido esa idea y esa vivencia de realidad única?
Muchos investigadores están de acuerdo en afirmar que surge de los modelos explicativos que se ha ido haciendo de ella la humanidad. Es decir, yo accedo a la realidad o al mundo (así sea a mi propio mundo) a través de una cierta capacidad de acceso que tengo prefijada y esa capacidad me la dan los modelos conscientes o inconscientes que tengo de ella. Luego, los modelos o representaciones, que son más simbólicos o inmateriales, también deben ser homogéneos porque participamos de un mundo perceptual común. Entonces la relación que establecemos tanto con la realidad física como simbólica la establecemos todos más o menos de la misma forma. Estamos entrampados, encerrados en un orden tan evidente tanto en su realidad como en su imagen que parece no haber nada fuera de él ni ninguna salida posible.

7. DESORDENAMIENTO
Nada nos impide pensar que si no fuera tan fuerte el esquema sobre nuestra forma de cognición, habría muchas personas que podrían comenzar a conocer de manera diferente y podrían sentir, pensar, imaginar, construir mundos diferentes y realidades simbólicas diferentes y establecer con ellas relaciones diferentes ... ESTO SERIA CREAR.
¿Pero cómo lograríamos conocer, pensar, sentir y hacer de maneras diferentes?
¿Cómo romper esa barrera de replicación, esos órdenes inherentes en los jóvenes y en las minicomplejidades? ¿Cómo debilitar ese condicionamiento, ese esquema mudo y universal que impide ver, sentir, pensar y hacer de otras maneras?
El descentramiento, el giro metodológico y una inmersión por campos epistemológicos, nos trajo una respuesta sencilla pero poderosa: DESORDENANDO; haciendo que el orden en el que nos sentimos en un momento, se sienta o se vea diferente en otro momento; y este no es un problema de alta teoría ni de alta complejidad, pues no queremos decir que se trata de hacer rupturas epistemológicas radicales, ni de variar de un tajo todo nuestro sistema de cognición.
Si la humanidad, además de conocer más o menos de la misma manera, hubiera logrado definir esa manera como única forma de conocer, es decir, si todos los pensadores se hubieran puesto de acuerdo sobre una única teoría del conocimiento como válida, bastaría desordenar esa forma de conocer para poder crear.
Pero como bien sabemos, las ciencias que indagan sobre estos fenómenos no han definido ni van a definir un único y claro mecanismo de cognición. Por tanto no sería adecuado desordenar a partir de los numerosos mecanismos o sistemas que plantean las diversas teorías del conocimiento.
La práctica apareció en nuestra ayuda mostrándonos un camino mucho más sencillo para desordenar de tal manera, que poco a poco el engranaje general de la cognición quedara implicado en ese desordenamiento.
Habíamos estado intentando ver las cosas de otra manera y ese esfuerzo lograba algo pero sólo en el orden simbólico, en lo imaginario, y esto se nos hacía normal en el quehacer diario de un artista o de un ser medianamente dotado de cierta creatividad, pero se nos hacía difícil para la gente del común y para los jóvenes.
De pronto, un día cualquiera, al intentar volver a su disposición habitual un objeto que se había torcido en la pared, uno de nosotros cayó en cuenta de algo que se tornó muy revelador:
UNA FORMA DE VER LOS OBJETOS DE MANERA DIFERENTE ES VARIANDO CONSCIENTE Y FISICAMENTE SU DISPOSICION.
A pesar de parecer esta una verdad tan obvia y tan simple, nos dedicamos a variar de alguna manera lo que teníamos en frente o a nuestro alrededor y nos dimos cuenta también de que en ese intento por despistar nuestra forma de ver y de sentir no era tan necesario construir instrumentos o experimentos complicados, inalcanzables para cualquier persona común o para los jóvenes de nuestra investigación.
Lo más interesante del descubrimiento era que EL MECANISMO DESORDENADOR ESTABA AHÍ A LA MANO DE CUALQUIER PERSONA Y EN TODO TIEMPO Y LUGAR.
Esto trastocaba de alguna manera las concepciones convencionales de creatividad en términos de tiempo, acumulación, nivel, esfuerzo, inspiración, utilidad y originalidad.
Se constituía en un patrimonio de acceso inmediato para cualquier ser humano y surgía así un nuevo potencial, un nuevo recurso abundante e inacabable para la Humanidad.
Sin embargo, había otra gran preocupación: Si el desordenamiento era una herramienta tan sencilla y tan accesible y a la vez si podía ser tan poderosa como para variar la forma de cognición y llegar a producir personas, situaciones y aún realidades diferentes, entonces no se podía presentar públicamente ni experimentar de manera inmediata con los jóvenes en los procesos que veníamos adelantando. ¿Qué podríamos hacer con esa herramienta sencilla pero sorprendente, si no la podíamos usar?
Decidimos iniciar nosotros mismos la experiencia y de esos procesos personales y de lo que ellos nos han aportado hemos deducido que en una investigación como la que venimos planteando, el dinamizador debe asumir inicialmente la práctica desordenadora.
Se debe comprender que nuestra propuesta de desordenamiento no plantea cambios definidos, no dice qué desordenar ni hacia dónde. Cada persona y en cada caso cada investigador, decide por cuál o cuáles de las infinitas variaciones posibles comienza. Todo lo que es, lo que hace, lo que usa, lo que cree, lo que piensa, lo que ve, lo que siente ... puede estar sujeto a desordenamiento, puede variarlo, moverlo, cambiarlo en la forma que desee.
No creemos que exista en ninguna persona o en su entorno algo tan inmutable que ella no pueda modificar en algún sentido y parece mucho menos probable que no haya allí al menos algo en posibilidad de ser variado, desordenado.
Para evitar malentendidos queremos diferenciar éste de por lo menos otros tres procesos que parecen similares:
Hay propuestas que plantean una contradicción absoluta con algún orden de la realidad, y su oposición y su rechazo llevan a proponer e instaurar el orden contrario como una nueva verdad. Esto no coincide con nuestra propuesta porque aquí lo que se va a variar no se carga se sentido ni de connotaciones negativas. Se varía eso en particular porque está a la mano, no porque esté mal o deba cambiarse. Y lo que surge de ese cambio no es ninguna verdad ni un orden contrario nuevo para mantener.
Otra interpretación posible del desordenamiento es pensar que se trata de descomponer, atomizar, anarquizar o desorganizar cualquier cosa, circunstancia o proceso, con la idea de que hay que desordenar sólo lo convencional, lo que es regular, organizado, estable. Pero nuestra propuesta plantea el desordenamiento de cualquier tipo de orden o disposición así éste sea desorganizado, caótico o complejo.
Una persona, espacio o ambiente considerado como desordenado y caótico, podría ,al entrar en procesos de desordenamiento, adquirir cierta coherencia que devuelva la confianza a su entorno:
Por ejemplo, al iniciar procesos de este tipo con jóvenes bastante agresivos y violentos, su auto- desordenamiento ha construido otros caminos y no necesariamente opuestos, donde incluso la agresividad se ha trascendido; así hemos llegado al concepto de "transgresividad".
Habría al menos otra propuesta que respetamos pero que es bastante radical en la perspectiva del desordenamiento. Se trata de romper ordenes demasiado grandes o profundos que están más en el fondo de las personas que fuera de ellas. Este proceso requiere ponerse en manos de alguien que maneja un camino del conocimiento y puede suponer peligros y riesgos altos tanto para la persona como para su entorno.
La propuesta creática al plantear desordenamientos simples, sencillos, a la mano, permite que el proceso sea lento, personal, sereno y que el distanciamiento con su realidad sea apenas perceptible.
El haber desarrollado una práctica desordenadora nos permitió empezar a ver de manera diferente la realidad, nos posibilitó el sentirnos cómodos en la movilidad interna de la mini complejidad y nos hizo dúctiles para comprender y respetar los innumerables órdenes posibles; Además nos hizo facilitadores de "ambientes generadores de estímulos desordenadores"(o M.C)y nos fue dotando de una mirada y un pensamiento complejo para poder "leer" y comprender mejor la Mini complejidad.

8. CONFIGURACION
El antiguo observador incólume, el que estaba separado de su objeto y podía ver una realidad estática, objetiva, en este tipo de experiencia investigativa queda comprometido a tal punto que él mismo entra en conmoción movido desde adentro, desordenado.
¿Qué es lo que va a observar ahora, si ha comenzado a ver, a sentir, a pensar y a relacionarse con el entorno y con su objeto de investigación de manera diferente? ¿Qué instrumentos podrán serle útiles cuando las relaciones al interior de la mini complejidad se han tornado diferentes?
A este nuevo tipo de observación, compleja y desde un punto de vista móvil, donde todo se comienza a ver de manera diferente la hemos denominado CONFIGURACION.
Si toda minicomplejidad está en movimiento y en un contexto que también se mueve, no podemos determinar un punto fijo de observación ni unas constantes a observar.
Recordemos que Caos es ante todo velocidad y aquí tenemos que enfrentarnos a fenómenos de altísima velocidad y en múltiples órdenes tanto físicos como de sentido.
Así que deben aparecer nuevos instrumentos y de otro orden y ya la ciencia del caos y las complejidades han hecho propuestas al respecto.
En nuestro caso, hemos llegado a la configuración como una observación flexible, que ve en dinámicas, en perspectivas; diríamos que es como una topología de sentido donde los bordes de los sucesos y elementos se estiran hasta el límite de sus posibilidades y aún allá.
Configurar no es la simple forma de abordar una realidad para comprenderla, es la forma creativa de abordar una situación, un elemento, un grupo, una mini complejidad tornándola susceptible de transformación.
La configuración no es pasiva, representacionista, objetivista ni subjetivista. Es la mirada compleja que es abarcante y abarcada en la mini complejidad y que por tanto transforma y redinamiza tanto a la mini complejidad como a sus elementos.
Este hecho de tornar maleable la materia o el sentido total del proceso permite que la Mini Complejidad con nosotros allí incluidos pueda movilizarse mejor hacia una dinámica creadora.
Configurar es detectar dónde está la soltura, la diversidad, la potencialidad, para abrir por allí salidas hacia nuevos estados de cosas en cambio permanente. La configuración es a la vez fruto y origen del desordenamiento, pues éste le brinda a aquella la capacidad para ver y producir nuevas disposiciones y tanto el acto mismo de la configuración como lo configurado retroactúa sobre el sujeto o los sujetos que configuran.
A este punto, la minicomplejidad está ya penetrada por muchos flancos y por diferentes acciones y herramientas: La flujicidad, las acciones desordenadoras, las miradas configuradoras ... y es de suponer que todo este organismo, toda esa mini complejidad y por tanto todos sus elementos ya han entrado en estas dinámicas; ahora cualquiera de los elementos está en condiciones de ser dinamizador, además porque el alimento básico de los procesos diferenciadores que son los generadores debe haber seguido fluyendo a todo nivel.
Toda esta acumulación de factores nos podría conducir a un estado cada vez más alejado del equilibrio (con lo fructífero que según algunas teorías esto puede llegar a ser) y más divergente aún desde cada uno de sus elementos propiciando mayor autonomía tanto individual como de conjunto. Será difícil que el sistema tenga vuelta atrás porque en esencia ya no es reversible sino autoproductivo.

9. REGULADORES
Una persona que no esté al corriente de las características de la época, de la condición que adoptan hoy día los fenómenos y de las formas de aproximación que se hacen sobre ellos, no podría comprender este tipo de procesos.
Ante la posibilidad de que un sistema se dispare en múltiples direcciones y lejos del equilibrio, de que sus elementos adquieran cada vez mayor autonomía, que su comportamiento global así como el de sus partes se haga cada vez más impredecible, y de que no exista allí alguien o algo que controle o maneje ese proceso en algún sentido o hacia alguna parte, un espectador desprevenido podría sentirse asistiendo al parto y al desarrollo de un mecanismo monstruoso y de alto poder destructivo.
Las ciencias del Caos, las Complejidades, la Sinergética, la Termodinámica de los procesos irreversibles y otros trabajos en este sentido han devuelto la confianza en este tipo de procesos al hallar reguladores y formas propias que se van dando estos sistemas para autoorganizarse y aún para tornarse productivos.
Además, una de las intenciones de algunas de estas teorías y prácticas científicas y metacientíficas, es aprender a observar estos fenómenos, diseñar y crear herramientas para tal efecto y de alguna manera entrar a facilitar las condiciones para que se regulen los procesos o para dotar al sistema de cierta capacidad de control.
En nuestra experiencia investigativa hemos evidenciado muchas de estas regulaciones y autorregulaciones sobre todo en las primeras etapas, cuando apenas entramos al fenómeno de la flujicidad. Existe un catálogo amplio de reguladores, de zonas de atracción, de procesos autoorganizacionales que fueron derivando de las ciencias mencionadas y de nuestra práctica (Ver Rubio Creatividad…").
Los chicos con quienes trabajamos al contrario de anarquizarse o "desordenarse" en el sentido convencional de esta palabra, van conformando equipos, pequeñas unidades de producción artística, social, etc., como puede constatarse en el documento "sistematización de procesos educativos"
Creemos que al entrar en el proceso fuerte del desordenamiento, ya las ayudas que teníamos de las diferentes ciencias van a ser de poca utilidad. Sobre todo porque los terrenos de aplicación de estas teorías han sido con elementos más determinables que el espíritu humano, así se trate de las fluctuaciones más incontrolables en la esfera de lo físico o lo biológico.
No estamos haciendo aquí una afirmación cliché: no decimos que lo humano por ser humano es más indescifrable que cualquiera de los otros órdenes. Ya hemos afirmado antes que la humanidad está muy condicionada y sabemos que muchos de sus comportamientos pueden ser previstos. Aún más, hay ciencias que han incursionado con éxito en el campo de la autoorganización humana especialmente en la acción de conjunto.
Pero lo que aquí queremos decir es que dada la misma circunstancia estocástica (aleatoria) en fenómenos de diferente orden, en el orden humano confluye una mayor complejidad y por eso si los jóvenes son como las unidades con las que cada una de las ciencias trabaja, son elementos más complejos que todas ellas y el ámbito de libertad hacia el cual pueden dispararse dado un "ambiente generador de estímulos desordenadores" podría ser mucho más alto.
Esta situación y esta limitante ha sido una de las razones para que surja la CREATICA como una disciplina que estudia los procesos generadores y los efectos del desordenamiento en el ser humano.

10. REORDENANTES
Aquí podríamos comenzar un escrito que plantee una nueva forma de creatividad y desarrollo sobre los mundos humanos alejados del equilibrio, de la normalidad la normatividad y de los órdenes convencionales, con todo lo que esto puede implicar. Podríamos comenzar a hablar de seres que empiezan a vivir en mundos que ellos mismos construyen, en realidades perceptuales diferentes; de seres humanos que requieren de otros sistemas de comunicación, de expresión ... porque empiezan a manejar otros sistemas de sensación, otros mundos de sentido.
Debimos hacer todo ese recorrido, para tratar de comunicar que estos nuevos estados de cosas no son la locura ni muchas otras condiciones que se conocen o imaginan como salidas o escapes de esta realidad.
Son reordenamientos transitorios, estados de paso impredecibles, ordenes que no se esquematizan sino que al hallar creadoramente otros límites, exploran cada vez mayores posibilidades en una visión de totalidad. Los hemos llamado reordenantes en una referencia clara al científico David Bohm en su obra "La totalidad y el orden implicado" ( "El reomodo" cap 2). Allí no se separan sujeto, objeto y entorno sino que se construyen como una sola realidad, esto exige una forma de lenguaje diferente que crea nuevos verbos sin sujetos; la acción se desenvuelve en en un espacio- tiempo unificado que trasciende a otra dimensión
Si las formas de conocer se diversifican si van existiendo más y más formas de acceder al mundo, de comportarse con él o de estar-en-él, entonces muchos mundos van a empezar a forjarse y muchos mundos diferentes van a entrar en un contacto productivo. El tipo de comunicación y de convivencia variará y la idea de sociedad va a derivar hacia otras formas al menos en los pequeños conjuntos de individuos que construyan y vivan estos nuevos sistemas.
Las formas que adopten en muchos sentidos serán impredecibles y tendran carácter de indecibilidad, pues si apenas podemos tratar de comprender la mente humana replicadora y bastante condicionada ¿cómo comprender especímenes humanos de elevado potencial aleatorio?
Existen individuos de este tipo, se los podría hallar en las culturas milenarias o a la vuelta de la esquina pero prefieren pasar desapercibidos; por eso nos encantaría entrar en diálogo con quienes avizoren este tipo de fenómenos y quienes conozcan experiencias al respecto, sobre todo como consecuencia de la dinámica misma de esta época y del desarrollo de nuevos paradigmas.
Los ordenadores de finales del siglo XX ya están cercanos a convertirse en máquinas de creación, demostrándose que su camino evolutivo podría superar en poco tiempo el lento desarrollo de la especie humana. Es hora de que cada vez más seres humanos comiencen a desarrollar en sí mismos su potencial creador y una de las formas de ponernos en otra dimensión, en otro nivel de orden más poderoso que el de la creatividad tradicional, es entrar por los múltiples y móviles senderos del DESORDENAMIENTO.

 VEA APLICACIONES PRÁCTICAS DE ESTA TEORÍA EN:



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