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sábado, 28 de enero de 2012

L. S. Vigotsky: Presencia y continuidad de su pensamiento

L. S. Vigotsky: Presencia y continuidad de su pensamiento

Por Fernando González Rey

La reflexión sobre la presencia del pensamiento de Vigotsky en la psicología es actualmente una tarea de primer orden, tanto por sus aportes en el desarrollo de una nueva representación sobre el objeto de la psicología, como por la concurrencia cada vez mayor de interpretaciones diferentes sobre su obra, dentro de las cuales se destacan diversas formas de comprender la psicología, las cuales con gran frecuencia, se pretenden legitimar a través de la interpretación del pensamiento de Vigotsky. En nuestra opinión, en el pensamiento de Vigotsky, como en el de muchos otros destacados psicólogos, junto a los aportes de su teoría concreta, se expresa una representación sobre el objeto de la psicología que trasciende la capacidad del autor para desarrollarla de forma completa en su teoría concreta, hecho que, en el caso de Vigotsky es mucho más significativo por su muerte temprana.

Los análisis sobre la figura de Vigotsky se han orientado con mayor fuerza a las categorías y construcciones teóricas que presentó de forma más acabada en su teoría; sin embargo, pensamos orientar más el presente trabajo hacia las potencialidades de su representación sobre la psicología, en la cual su teoría concreta ocupa sólo un momento. Hacer esta reflexión ante los cien años de su natalicio, representa un modesto intento de homenajear a alguien de la misma forma en que vivió; pensando y problematizando sobre los problemas de la psicología.

Vigotsky tuvo plena conciencia de la atomización dominante en el pensamiento psicológico de su época e intentó superarla a lo largo de toda su obra, haciendo énfasis en el carácter procesal complejo y dinámico de la psique humana, el cual se expresa en sus múltiples y trascendentes reflexiones sobre la complejidad y la diversidad de la constitución psíquica del hombre, así como en las categorías concretas de su construcción teórica.

Vigotsky trata de integrar en su unidad la complejidad y diversidad de la psique, buscando ante los diferentes problemas concretos que presenta, aquellos fenómenos y relaciones, a través de los cuales se puede ir desarrollando la unidad y la comprensión holística de lo estudiado. No se trata de presentar en complejas relaciones dialécticas a los fenómenos que habían aparecido mecánicamente separados o unidos en la historia del pensamiento psicológico, entre ellos el pensamiento y el lenguaje, las funciones psíquicas superiores, el aprendizaje y el desarrollo ,y la propia comprensión de la conciencia.

En el tratamiento de todos los problemas señalados, Vigotsky parte de un hombre que inserto en su cultura y en sus relaciones sociales está de forma permanente interiorizando formas concretas de su actividad interactiva, las que se convierten en sistemas de signos que mediatizan y organizan el funcionamiento integral de todas sus funciones psíquicas. El desarrollo de los sistemas de signos, entre los cuales se destaca de forma particular, el lenguaje, sirve de base para el desarrollo de operaciones intelectuales cada vez más complejas, que se apoyan no sólo en los sistemas actuales de comunicación del hombre, sino también y de manera esencial, en la continuidad histórica del desarrollo cultural, posible sólo por los distintos sistemas de lenguaje en que se sintetizan los logros esenciales de la cultura a través del tiempo, lo que garantiza la continuidad de su progresiva complejidad en una dimensión histórica.

Uno de los temas esenciales desarrollados por Vigotsky es el de la relación entre pensamiento y lenguaje, la representa a través de un sujeto que simultáneamente los va desarrollando, dentro de sus relaciones de comunicación en un espacio cultural concreto, con lo cual se separa de la división metafísica de lo interno y lo externo en la explicación de la relación entre lo psíquico y lo social. Aun cuando estas dimensiones no se identifican, el desarrollo de una implica necesariamente el desarrollo de la otra, proceso que se representa en una interrelación dialéctica sin reacciones mecánicas de antecedencia y consecuencia.

El vínculo orgánico entre el pensamiento y el lenguaje lo desarrolla a través de la definición del significado como unidad del pensamiento verbal. En su definición sobre el concepto de "unidades de la vida psíquica", Vigotsky pretendía encontrar aquellos elementos esenciales que expresaran las cualidades del todo, permitiendo la articulación necesaria de lo diverso en construcciones teóricas holísticas y complejas. Su interés por esta categoría muestra su clara orientación hacia una definición ontológica de la subjetividad, aun cuando su comprensión sobre la esencialidad de las funciones psíquicas, estuviera siempre comprometida con el desenvolvimiento dinámico y dialéctico de éstas en el escenario social que caracteriza la vida del sujeto.

En relación con el concepto de unidad escribió: "Cuando hablamos de unidad nos referimos a un producto del análisis que, contrariamente al de los elementos. conserva las propiedades básicas del total y no puede ser dividido sin perderlas". (pág. 25.1967)

Vigotsky articula al pensamiento y lenguaje, no como partes que interactúan, sino como procesos que en su interrelación funcional dan lugar a una nueva expresión cualitativa de lo psíquico: el pensamiento verbal, en cuya unidad se entrelazan de forma necesaria la palabra y el pensamiento.

Vigotsky no separa al pensamiento como función del sujeto que piensa, categoría que aun cuando no la desarrolló de forma concreta en su teoría, es parte de su representación general de la psicología. En relación a su comprensión del pensamiento como proceso activo de un sujeto integral que piensa, comprometido con aspectos esenciales de su propia constitución subjetiva escribe: "Consideramos la relación entre la inteligencia y el afecto, cuya separación como objeto de estudio es el punto más débil de la psicología tradicional, puesto que hacen aparecer el objeto de pensamiento como una corriente autónoma de pensamientos que se piensan a "si mismos", segregada de la plenitud vital de los intereses y necesidades personales, de las intenciones e impulsos del sujeto que piensa". (pág. 44.1967)

Este es uno de los muchos pensamientos que, dispersos en sus diferentes trabajos, expresan la amplía y compleja representación de Vigotsky sobre el funcionamiento psicológico del hombre, misma que no pudo desarrollar de forma explícita y orgánica en los "capítulos" que logró desarrollar en su teoría concreta. En la cita anterior, Vigotsky es consciente de la relación indisoluble entre lo cognitivo y lo afectivo, así como de su expresión en el movimiento permanente de un sujeto intencional.

Del papel otorgado por Vigotsky al signo, el cual desempeña una función esencial en los aspectos que logra desarrollar más ampliamente en su teoría psicológica concreta, no puede sobrevalorarse su lugar en la comprensión general del autor, sobre el funcionamiento psicológico, depositando la definición del carácter histórico cultural de lo psíquico de forma absoluta, en la mediatización semiótica, como se observa en algunas interpretaciones provenientes del más recientemente denominado "enfoque socio-cultural", que representa una de las tendencias más actuales de continuación de las ideas de Vigotsky, tanto en la psicología como en la educación.

El pensamiento psicológico de Vigotsky se expresa a través de un conjunto de categorías procesales y complejas que van entretejiéndose entre si a lo largo de toda su obra, conduciendo a una representación holística sobre lo estudiado, donde unos fenómenos se interrelacionan con otros en formas cada vez más complejas, avanzando hacia nuevos momentos de la teoría que, en su definición actual se conciben como espacios abiertos para el desarrollo ulterior de la propia teoría y hacia ella se orientan las múltiples ideas desarrolladas por Vigotsky en diferentes trabajos concretos sobre una teoría amplia y cosmovisiva de lo psíquico, que permita la integración de los más diversos resultados de la investigación empírica.

Las ideas de Vigotsky nunca se perciben como un producto acabado, sino como momentos de un pensamiento que se va haciendo cada vez más complejo, guiado por ideas generales que nunca llegó a desarrollar totalmente en su teoría concreta. Estas ideas fueron continuadas por sus discípulos, siguiendo tres líneas diferentes: una es la representada por L. I. Bozhovich y sus colaboradores más cercanos, orientados al desarrollo de las ideas de Vigotsky en las esferas de la motivación y la personalidad. La segunda es la seguida por A. R. Luria, en el desarrollo de la neuropsicología, y finalmente la desarrollada por A. N. Leontiev y sus colaboradores, que fue la más fuerte políticamente, llegando a convertirse prácticamente en la psicología oficial soviética después de la superación de la reflexología.

En teoría de la actividad liderada por A. N. Leontiev se integraron un conjunto de prestigiosos psicólogos soviéticos como P. Y. Galperin, D. B. Elkonin, A. V. Zaporozhets, que son tres de los pilares más importantes de esta concepción, también merecen ser mencionados V. V. Davidov, quien comenzó sus trabajos con D. B. Elkonin y tuvo un rápido ascenso político, llegando a ser director del instituto de Psicología General y Pedagógica de Moscú, V. P. Zinchenko y N. Talizina entre muchos otros.

La continuidad de la teoría de la actividad con relación al pensamiento de L. S. Vigotsky, se apoya en uno de los aspectos, a nuestro juicio, más débiles de su teoría: su concepto de "internalización", de profunda inspiración objetivista. Sin embargo, a pesar de ello, Vigotsky expresa: "Llamamos interiorización (...) a la reconstrucción interna de una operación externa" (pág. 162, 1979) y también establece la diferencia entre las funciones de lo interno y lo externo, aun cuando no se pronuncia en sus escritos sobre la internalización en relación al tipo de estructuras de ambos planos de la actividad, cuya no identificación queda clara en la mayor parte de sus escritos. A pesar de los aspectos positivos del concepto de internalización en el desarrollo de algunos tópicos de su obra, en su énfasis sobre su carácter universal en la formación de lo psíquico, pudo haber estado presente la presión política que se derivaba de la interpretación positivista y objetivista del marxismo, dominante en aquel momento en la URSS, hecho que representaría una de las marcas del momento histórico que le tocó vivir, al cual no se pudo sustraer nadie por relevante que haya sido.

Sobre la internalización escribió: "Es necesario que todo aquello que es interno en las formas superiores haya sido antes externo, es decir, que haya sido para otros lo que ahora es para uno mismo. Toda función psicológica superior atraviesa necesariamente una etapa externa en su desarrollo, ya que inicialmente es una función social". (pág. 162, 1979)

Sin duda este aspecto de la obra de Vigotsky expresa un intento de dar "materialidad" al desarrollo cada vez más complejo de sus ideas con relación a la subjetividad del hombre, y es precisamente sobre este aspecto de su obra que encuentra su continuidad, de forma aún más radicalmente objetivista, el trabajo de A. N. Leontiev.

Alrededor del delicado tópico de la relación entre la actividad interna, propiamente psicológica y la externa, A. N. Leontiev escribe: "Estas transiciones son posibles (se refiere a las transiciones de la actividad externa a la interna y viceversa) porque la actividad exterior y la interna tienen una misma estructura común". Más adelante señala: "Por consiguiente la actividad que es interna por su forma y que deriva de la actividad práctica externa, no difiere de esta, ni se superpone a ella, sino que supone un nexo de principio y además bilateral con ella" (pág. 80-81, 1978). La identidad de estructura entre la actividad práctica externa y la interna, de hecho, expresa un reduccionismo "objetivista" e instrumental de lo psíquico, en donde aparece como "copia" de una actividad externa y, por tanto, organizada en el mismo tipo de unidad que caracteriza a aquélla: a la de las operaciones.

Todas las categorías psicológicas concretas desarrolladas por A. N. Leontiev, se presentan dentro de los marcos de la actividad y definidas en términos de ésta; así, el motivo se definió como el objeto de la actividad, la formación de un nuevo motivo, como la conversión del acto en actividad: el desarrollo se presento como organizado en torno a la actividad fundamental característica de sus diferentes períodos desapareciendo del escenario de la investigación empírica muchas de las categorías desarrolladas por Vigotsky y, sobre todo, la representación compleja que nos legó sobre la psique humana.

En relación al complejo tema de la motivación humana A. N. Leontiev escribió: "La variación más importante que caracteriza en este sentido al tránsito hacia el nivel psicológico (se está refiriendo al tránsito de las necesidades), consiste en el surgimiento de relaciones móviles entre las necesidades y los objetos que las satisfacen. La cuestión radica en que el objeto que puede satisfacer la necesidad dada, no esta fijado dentro del propio estado de necesidad del sujeto. Hasta que una necesidad es satisfecha por primera vez, no "conoce" su objeto, tiene que descubrirlo. Sólo como resultado de este descubrimiento, la necesidad adquiere su carácter objetal; y el objeto percibido (representado, pensado), su función excitadora y rectora de la actividad, es decir, deviene en motivo". (pág. 156, 1975) Esta da evidencia claramente la relación simple y lineal, que establece Leontiev entre los procesos del mundo psíquico y los objetos del mundo real, orientación que entra en franca contradicción con el tipo de construcciones teóricas que caracterizan la obra de Vigotsky.

La otra dirección sobre la interpretación de la obra de L. S. Vigotsky es la encabezada por L. I. Bozhovich. La presentaremos sucintamente en el presente trabajo, por su orientación al desarrollo del tema de la subjetividad, continuando las deas y principios de Vigotsky en el estudio de los procesos de la motivación y la personalidad.

Las frecuentes referencias de Vigotsky sobre la personalidad y el lugar que otorgaba a ésta como organización compleja del mundo subjetivo, están ausentes en los múltiples trabajos dedicados a su obra dentro del enfoque sociocultural, quizá la tendencia más difundida en Occidente hoy, sobre la interpretación de su pensamiento. En este hecho pueden estar influyendo varios factores, entre los que considero:

La procedencia de muchos de los principales exponentes de este enfoque, más asociada con la psicología cognitiva y con el tema de la semiótica, que se refuerza con la fuerte relación que se establece entre la divulgación de Vigotsky y de Bajthin en Occidente.
La fuente principal de entrada de la antigua psicología soviética en Occidente, fundamentalmente representada por los seguidores de la teoría de la actividad como V. V. Davilov, V. P. Zinchenko y otros, cuya interpretación de Vigotsky aparece sesgada por sus propias posiciones teóricas e intereses.
El desconocimiento de los trabajos de L. I. Bozhovich y de sus productivos colaboradores, quienes fueron hasta la década de 1970 unos de los grupos más activos en cuanto a publicaciones e investigaciones del Instituto de Psicología General y Pedagógica de Moscú. Entre estos colaboradores más allegados de L. I. Bozhovich tenemos a un conjunto de destacados psicólogos entre quienes podemos mencionar a L. S. Slavina, M. S. Neymark y V. E. Chudnovsky entre otros.

L. I. Bozhovich, quien hasta un determinado momento trabajó bajo la propia dirección de A. N. Leontiev, después de la muerte de Vigotsky, se separa posteriormente de aquél, desarrollando su propia interpretación de las ideas de Vigotsky en el estudio de la motivación y la personalidad, orientándolos más hacia las complejas estructuras de estos procesos dentro de la organización de la personalidad, que al estudio de sus contenidos en la relación estrecha de la motivación con formas concretas de actividad del sujeto, comprendido por A. N. Leontiev más como un referente de la acción, que como un sujeto activo productor de la propia realidad dentro de la cual se va determinando.

En relación con la definición dada por Leontiev sobre el motivo, que presentamos más arriba L. I. Bozhovich escribe: "La definición propuesta por Leontiev era demasiado artificial y, por lo tanto, no se podía utilizar adecuadamente. Cuando tratábamos, de averiguar qué necesidades concretas se “cristalizan” en un “motivo” dado, en otras palabras, qué es lo que hay detrás de la inclinación del niño por un objeto determinado, nos encontrábamos ante una complejísima combinación de necesidades, deseos e intenciones del niño, donde difícilmente era posible comprender dónde estaba la finalidad y donde el propio motivo de la actividad". (pág. 30, 1976) Como puede apreciarse, Bozhovich, en el mismo sentido que Vigotsky, se orienta más a definir el motivo dentro de su compleja constitución subjetiva en el sujeto concreto, portador de deseos e inclinaciones diversas, que a su definición "objetal", más centrada en la relación directa y lineal de una necesidad con un objeto concreto, fuera de la mediatización y de los continuos procesos de reconfiguración de las necesidades que se producen en la personalidad humana.

En una expresión clara de las ideas de Vigotsky sobre la integración de lo afectivo y lo cognitivo, L. I. Bozhovich escribe: "...en la ontogenia, las necesidades del individuo se modifican no solamente por parte de su contenido y su dinamismo, sino también por parte de su estructura. En ellas interviene la conciencia y empiezan a actuar a través de fines conscientemente planteados, adoptando propósitos y resoluciones. En estos casos tenemos que ver, no ya con las necesidades, sino con sus nuevas formaciones funcionales, especie de unidad indisoluble de la necesidad y la conciencia, del afecto y el intelecto". (pág 48, 1976) En este sentido, Bozhovich está introduciendo un tipo de unidad compleja para el estudio de la personalidad, que fue evolucionando a través de un conjunto de investigaciones empíricas desarrolladas por ella y sus colaboradores, sobre temas como el estudio de los ideales morales, de la autovaloración, el afecto de inadecuación, la estabilidad moral de la personalidad, y otros, a través de las cuales se fue complejizando el propio discurso teórico inicial, el que, si bien no llegó a convertirse en una teoría de la personalidad, de hecho dejó planteados problemas y construcciones teóricas que, en unos casos resultaron antecedentes valiosos en el desarrollo de posiciones actuales en la teoría de la personalidad, como es el casó de las investigaciones sobre el tema desarrolladas en nuestro país, y en otros casos, los problemas colocados por estos autores, así como las categorías y explicaciones que desarrollaron sobre el tema, se vinculan de una forma u otra con los enfoques procesales complejos desarrollados en el estudio de la personalidad. (Mahoney M., Guidano.V. y otros)

La idea de concebir la personalidad como un sistema dinámico complejo es, expresada por Vigotsky en diferentes partes de su obra, en la misma forma dispersa en que aparecen muchas de sus ideas más trascendentes a través del desarrollo de temas concretos sobre los que se encontraba enfrascado en el momento de aparición de dichas ideas, así en Fundamentos de defectología escribe: "El problema de la insuficiencia motriz es un bello ejemplo de aquella unidad en la heterogeneidad observada en el desarrollo del niño con defecto, la personalidad se desarrolla como un todo único, como un todo único reacciona ante la deficiencia ante la alteración del equilibrio originado por ella y forma un nuevo sistema de adaptación y un nuevo equilibrio en lugar del alterado. Pero precisamente debido a que la personalidad representa una unidad y actúa como un todo único, ésta, en el desarrollo, hace avanzar de un modo desproporcional unas u otras funciones diversas y relativamente independientes unas de las otras. Estos postulados, es decir, la variedad de las funciones relativamente independientes en el desarrollo y la unidad de todo en el desarrollo de la personalidad, además de no contradecirse unos a los otros, también, como demostró Stern, se condicionan recíprocamente". (pág. 14, 1995)

Vigotsky, además de ubicar la deficiencia en el movimiento holístico de la personalidad como un todo, en una franca toma de posición acerca del carácter activo y dialéctico de la subjetividad construida y, simultáneamente constituyente de las formas más diversas de expresión de la vida psíquica, nos expresa cómo dicho sistema evoluciona de forma holística, implicando el movimiento diferenciado de las diferentes funciones de la vida psíquica como un todo, sin que las funciones diferentes pierdan su especificidad dentro de dicha expresión holística, lo cual es una bella expresión de un pensamiento complejo, ajeno a toda forma de simplificación.

La sobrevaloración de la categoría actividad, además de implicar un reduccionismo de lo interno con relación a lo externo, de lo subjetivo con relación a lo objetivo, dimensiones que Leontiev une en el espacio de la subjetividad, conduce a una simplificación de la comunicación como proceso esencial de la constitución social y cultural de la subjetividad. Un ejemplo de la comprensión mecánica del proceso de comunicación bajo la influencia determinante de una representación general de la psicología centrada en la categoría actividad, es la que nos expresa M. I. Lizina en la siguiente reflexión: La comunicación como cualquier actividad es objetal. El objeto de la actividad de comunicación es otra persona, la contrapartida de su actividad conjunta.

Como objeto concreto de la actividad de comunicación sirven precisamente aquellas propiedades y cualidades del compañero que se expresan durante la interacción. Reflejándose en la conciencia del niño, ellas forman la imagen de otra persona y se convierten después en el producto de la comunicación. (pág. 237, 1978)

Así desaparece esencialmente el carácter procesal de la comunicación y, por tanto la especificidad de su naturaleza interactiva, dentro de la cual los sujetos participantes intervienen de forma activa, modificando incluso objetivos anticipados que sirvieron de motivación para la propia interacción. La comunicación es presentada aquí en una concepción objetal, cuyo fin esencial es el reflejo del otro como objeto del proceso, con lo cual se elimina totalmente el carácter constructivo y transformador de los sujetos intervinientes, desarrollado dentro del propio proceso de comunicación.

Este enfoque mecanicista subyacente en la definición "objetal" de la comunicación como proceso, daño sensiblemente el desarrollo de la psicología social, institucional y educativa, durante todo el período en que la teoría de la actividad resultó hegemónica en el escenario de la entonces psicología soviética. Bajo esta visión se redujeron de forma sensible los problemas desarrollados por la psicología pedagógica y de las edades, donde el aspecto reflejo de la actividad psíquica se absolutizó como principio rector, eliminando los aspectos constructivos e interactivos dentro del proceso educativo, lo que se refleja en la orientación concreta de esta psicología hacia la asignatura como objeto de la actividad, y la enseñanza como proceso donde la actividad se despliega, más que hacia el alumno como sujeto activo del proceso, y hacia el aula como escenario interactivo donde el proceso se va desarrollando de forma dinámica.

Una de las consecuencias de este enfoque en la psicología educativa, fue el desarrollo del tema de la motivación en el contexto estrecho del aprendizaje como forma de actividad sobre el objeto, separándolo de su configuración subjetiva compleja en el sujeto que aprende; de ahí que algunos autores expresen preocupaciones en relación al desarrollo del aspecto motivacional dentro de las propias investigaciones desarrolladas en el enfoque sociocultural. En este sentido M. Hedegaard, asumiendo explícitamente el marco de referencia de la teoría de la actividad expresa: "La importancia del trabajo con la motivación de los pupilos ha devenido central en psicología educacional (Pintrich 1991), pero la trascendencia entre las metas culturales y sociales y los objetivos personales en la instrucción no son generalmente problematizadas. Como la sociedad, la comunidad, la escuela y los objetivos del maestro para el aprendizaje se reflejan en las metas de los pupilos y como ellos influyen la comprensión de los estudiantes y la formación de sus propias metas para las actividades en la clase han resultado investigados solo en un nivel formal". (pág. 297, 1995)

A pesar de su interesante reflexión critica el insuficiente desarrollo de la investigación motivacional sobre los complejos procesos del escolar en la escuela, a los cuales ubica incluso en un nivel macro de análisis, dentro de la sociedad, la comunidad, y la propia escuela como institución, pasando por las propias metas del maestro en el proceso interactivo del aula, no se da cuenta, sin embargo, de que este estado de cosas es la consecuencia necesaria del enfoque asumido dentro del cual el planteamiento sobre la motivación se ha restringido a su carácter objetal, en el curso de una actividad concreta; como ella misma refleja en su artículo al considerar la formulación de Davidov sobre la estructura de la actividad de enseñanza, aun cuando no desarrolló un análisis critico de la misma, precisamente por su implicación con el desarrollo general de la teoría de la actividad, la cual en el momento actual ve más en sus potencialidades que en sus límites.

Posterior al desarrollo alternativo realizado por L. I. Bozhovich y sus colaboradores sobre las ideas de Vigotsky, en relación con la interpretación sobre su pensamiento realizado desde la teoría de la actividad, se desarrollaron un conjunto diverso de criticas a la sobrevaloración de esta categoría, provenientes de fuentes teóricas diversas del pensamiento psicológico soviético, destacándose en este proceso los trabajos de B. F. Lomov, K. A. Abuljanova y A. V. Bruchlinsky, los que tuvieron particular influencia para la psicología general y la psicología social. Como colofón de esta valoración crítica sobre la teoría de la actividad desarrollada en los años setenta, se realizó la conferencia titulada "El problema de la actividad en la psicología soviética", cuyo objetivo esencial fue precisamente discutir los límites y potencialidades de dicha teoría dentro del desarrollo de la psicología en la Unión soviética.

En el referido seminario hubo una nutrida participación de los más relevantes psicólogos de la Unión Soviética, donde se enfrascaron en interesantes debates partidarios y críticos de la teoría de la actividad. Uno de los tópicos más criticados en relación con las consecuencias de la teoría de la actividad para la psicología, fue la sobrevaloración de lo externo en forma de objetos y de estímulos, en el desarrollo y la formación de lo psíquico, lo que condujo a un énfasis de su carácter reflejo, que afecto sensiblemente el desarrollo teórico de las funciones activas del sujeto, así como la construcción de una teoría general sobre la subjetividad. En este sentido, en el marco de dicha conferencia N. A. Menchinskaya manifiesta que: En el XIII Congreso Internacional de Psicología, Galperin expresó: "Toda la psique del hombre se forma desde fuera y toda su estructura esta sujeta a la estimulación".

Esta tesis dirigida contra las tendencias biologicistas en el desarrollo de lo psíquico, no fortalece, sino debilita nuestras posiciones en la lucha contra el biologicismo, pues en ella se expresan posiciones desmensuradamente sociologistas "las que resultan fácilmente vulnerables a la critica". (pág. 48-49, 1977)

La critica a la conversión de la categoría actividad en una supracategoría de la psicología, se expresó en diferentes direcciones de la entonces psicología soviética, así en relación con el papel asignado a la categoría de actividad fundamental como rectora de los procesos del desarrollo en sus distintas etapas, V. E. Chudnovsky expresó: Sin embargo, no sólo la actividad fundamental, sino todo el modo de vida del preescolar, su comunicación cotidiana con sus compañeros y adulos, su actividad en la realización de las reglas de conducta y de los momentos decisivos que enfrenta, conducen gradualmente hacia transformaciones radicales de su esfera motivacional. (...) No es la actividad por si misma ni la interacción de los tipos de actividad, sino los cambios en la esfera motivacional del niño, que ocurren en la marcha de la actividad, los que condicionan el paso a un nuevo nivel del desarrollo psíquico. (pág. 49, 1971)

Con esta reflexión Chudnovsky intenta acercar la cuestión del desarrollo a los cambios que tienen lugar en la esfera motivacional del niño, así como complejizar el concepto de lo social, asociándolo a las formas de relación diversas y complejas del modo de vida, las cuales son irreductibles a una u otra actividad tomada de forma aislada y definida como fundamental a partir del tipo de operaciones que compromete en un momento particular del desarrollo. La dialéctica compleja entre lo externo y lo interno como momentos de un mismo proceso, dentro del cual uno no se agota en el otro, como había sido concebido por Vigotsky, se sustituye por la fusión de ambos planos, en la que se adjudica el rol fundamental a lo externo.

Las simplificaciones asociadas a reduccionismo que la teoría de la actividad impuso en un gran número de esferas en la psicología soviética, fue uno de los elementos que impidió la continuidad de aquellas ideas de L. S. Vigotsky que, contenidas en su representación teórica general sobre la psicología, no pudieron convertirse en "capítulos" de su teoría psicológica concreta.

La teoría de la actividad pasó por el mismo proceso de ideologización que ha caracterizado el desarrollo de las distintas escuelas en la historia del pensamiento psicológico, con la diferencia de que su expresión se asoció con las interpretaciones dominantes sobre el marxismo en la dirección política de la Unión Soviética, donde el carácter marxista de la ciencia se asociaba de forma desmedida con la objetividad, la cual no sólo tenía implicaciones filosóficas, sino también políticas. La ideologización de la categoría actividad deformó su potencial heurístico, asociándola de forma rígida con objetos y oraciones, así como con una estructura particular, lo que implicaba necesariamente asumir la actividad en su forma "objetal", o sea, en forma de actividad con objetos concretos, lo cual por definición excluía muchas de las actividades sociales más complejas del proceso de formación y desarrollo de la psique, que condujo a una ruptura entre la trama social de la vida real y el desarrollo subjetivo.

Las posiciones de Vigotsky, sin duda, privilegian la acción humana en el proceso de formación y desarrollo de la psique, pero una acción que no esta encerrada en ninguna de sus formas particulares de expresión y que no constituye, tampoco, la unidad esencial sobre la que se desarrolla su construcción conceptual sobre lo psíquico. Para Vigotsky, como hemos expresado en las diferentes citas de sus trabajos presentadas en este articulo, la expresión del sujeto en su mundo cultural se expresa en el desarrollo de la subjetividad. la cual no es un abstracción metafísica constituida por una esencia interna inmutable, sino el propio resultado del conjunto de actividades desarrolladas por el hombre dentro de los múltiples sistemas de relación en los que de forma simultánea se integra en su vida social, sólo que este resultado es un producto histórico, donde lo social adquiere su dimensión histórica precisamente en la configuración de la subjetividad.

La constitución de la subjetividad comprendida por Vigotsky como un proceso holístico y complejo, se desarrolla en un sujeto concreto, quien, en su permanente expresión reflexiva y motivada dentro de los sistemas de relaciones en que se expresa, es parte continua del propio proceso de reconfiguración de su subjetividad, el cual siempre es mediato en relación con el momento actual de su expresión. El sujeto, en la trayectoria de su vida social e irrepetible, conserva su identidad en la continuidad, gracias a su constitución subjetiva, devenida en personalidad a lo largo de su ontogenia.

La personalidad como sistema complejo, integrador de las distintas funciones y procesos psíquicos del sujeto, mediatiza sus propios procesos interactivos y constructivos, siendo un elemento esencial en la determinación y organización de éstos, en cuya expresión se va modificando la propia configuración subjetiva de la personalidad. Por lo tanto, el sujeto psicológico se expresa de forma simultanea y contradictoria en un proceso de doble determinación: subjetiva y social, dentro del cual se orienta, de forma activa a través de sus decisiones y representaciones personales, las que son parte activa de este complejo y plurideterminado proceso de desarrollo. A lo largo de este desarrollo, lo social y lo subjetivo no actúan como dos elementos constituido que se interrelacionan entre, sino como momentos que permanentemente se interpretan cambiando su propia constitución cualitativa a lo largo de este proceso, el cual se define en la unidad contradictoria de ambos, en la expresión intencional del sujeto.

Por su persistente búsqueda sobre la unidad de lo psíquico y su representación del carácter complejo y dinámico de su organización, así como par la forma en que se expresa con relación a temas no desarrollados orgánicamente dentro de su teoría, como los de la unidad de afecto y cognición y la personalidad, es posible suponer que el desarrollo pleno le la lógica expresada en su obra, le hubiera conducido a una teoría compleja y general de la subjetividad humana, cuya necesidad sentía de forma particular, como se demuestra en la siguiente expresión: Mientras que carezcamos de un sistema generalmente aceptado que incorpore a la psicología todos los conocimientos de que dispone, cualquier descubrimiento importante de la realidad nos conducirá inevitablemente a la creación de una nueva teoría en la cual encuadrar los hechos recientemente observados. (pág. 32, l 967)

El sistema a que se refiere, de carácter abarcador y general, al que es posible incorporar lo nuevo en su diversidad, pensarnos que no iba a reducirse a lo cognitivo, ni a la mediatización semiótica, ni a la actividad, tomados por separado como marco universal de toda la construcción psicológica, sino a una teoría que diera cuenta de lo que, hasta el momento en que le tocó vivir, se presentó de forma fragmentada y desarticulada a través de múltiples microteorías, que permanentemente se excluían entre sí, situación que todavía domina el escenario de nuestra ciencia.

El ideal de una teoría compleja que permitiera seguir en toda su riqueza los procesos de educación y desarrollo de la persona, sin duda constituyo una aspiración no lograda por Vigotsky en su corta vida, aún cuando en los capítulos concretos que pudo desarrollar de forma orgánica en su teoría, nos legó una forma diferente de hacer ciencia, donde los conceptos desarrollados se presentaron en una interrelación de continuidad progresiva y compleja, que continuamente iba dando pasos a formas más abarcadoras y complejas en la propia construcción teórica.

La representación compleja de Vigotsky sobre la realidad psíquica se expresa también en su concepción del talento, la cual transformó radicalmente la representación dominante sobre éste en la psicología, en la que descansaba todo el planteamiento metodológico del estudio de la inteligencia a través de los test psicológicos. Su idea articulada sobre la complejidad y unidad del funcionamiento psíquico la expresa cuando escribe: No sólo la personalidad en general, sino también sus diferentes aspectos, al investigarse atentamente, pone de manifiesto la misma unidad en la variedad, la misma estructura compleja y la misma interrelación de sus diferentes funciones. Se puede decir, sin temor a cometer un error que el desarrollo y la profundidad de las ideas científicas sobre la personalidad, en la actualidad, se mueven en estas dos direcciones, opuestas a primera vista: 1) la revelación de su unidad y 2) su estructura compleja y diversa. En particular la nueva psicología al avanzar en esta dirección ha destruido casi definitivamente la idea sobre la unidad y la homogeneidad del intelecto y de la función, que en ruso se designa de un modo totalmente correcto con el término de talento... Al igual que la personalidad, sin dudas, el intelecto representa un todo único, pero no una unidad estructural homogénea simple, sino diversa y compleja. (pág. 14, 1995)

Vigotsky conceptualiza los conceptos psicológicos complejos no como categorías susceptibles a la estandarización, sino, como procesos que, generales por su forma de organización, son diversos por sus vías de desarrollo y los mecanismos concretos en que se expresan en cada individuo. Como expresa en la referida cita, el concepto de complejidad lo acompaña permanentemente con el de diversidad y, sin duda, esta posición de clara repercusión epistemológica, conduce hacia formas cada vez mas complejas de su concepto "unidad de análisis de la vida psíquica".

La asociación que realiza Vigotsky, y que hemos desarrollado en nuestros trabajos, entre pensamiento, afecto e intención, tiene un extraordinario papel para el desarrollo de la categoría sujeto en la psicología, así como profundas repercusiones para el desarrollo de la institución educativa. En este sentido expresa: El pensamiento en sí se origina a partir de las motivaciones, es decir, de nuestros deseos y necesidades, nuestros intereses y emociones. Detrás de cada pensamiento hay una tendencia afectivo-volitiva que implica la respuesta al último porque del análisis del pensamiento. Una comprensión verdadera y completa del pensamiento es posible solo cuando comprendemos su base afectiva-volitiva. (pág. 191, l 967)

La base afectiva volitiva del pensamiento únicamente la podemos encontrar en el sujeto, quien dirige su pensamiento no sólo a la formación de un reflejo sobre la realidad, sino a la construcción de la realidad en representaciones que responden a necesidades de su personalidad y que, por tanto, no están comprometidas sólo con la acción inmediata, "objetiva" de lo real sobre él. El sujeto no es esencialmente un productor de respuestas, sino un creador, en cuya producción activa esta implícita su propia adaptación.

El pensamiento como proceso del sujeto que lo conduce, está comprometido simultáneamente con la realidad hacia la que se expresa su esfuerzo constructivo y con las motivaciones del propio sujeto que están en la base de su expresión intencional, por lo cual se van a producir simultáneamente en la actividad pensante conceptos, reflexiones y emociones, los que forman verdaderas unidades complejas de naturaleza cognitivo-afectiva que están en la base del desarrollo de la personalidad y de las diferentes funciones del sujeto. Así, aun cuando Vigotsky no llegó a organizar su construcción teórica en términos de la personalidad y el sujeto, la expresión más compleja y acabada de su pensamiento constituye un inapreciable antecedente en el desarrollo actual de esta dirección de pensamiento en la psicología.

La reflexividad como característica distintiva del sujeto, a través de la cual expresa su carácter activo en sus vínculos con la realidad, no es una función esencialmente refleja, sino constructiva. Los procesos constructivos y de asimilación forman una unidad inseparable en el desarrollo de todas las formas de conocimiento humano, las cuales no son sólo un producto intelectual, integrándose en las complejas configuraciones de todo el desarrollo de la personalidad. Este planteamiento que ocupa un lugar esencial en nuestro trabajo actual sobre la teoría de la personalidad, ha devenido en el proceso educativo, donde el compromiso intencional y afectivo del escolar hacia el aprendizaje, se vuelve premisa esencial para la conversión de éste en un elemento de su desarrollo.

La escuela no puede ignorar los motivos dominantes que los escolares desarrollan por vías informales a lo largo de su vida personal, pues las motivaciones hacia la escuela y sus diferentes formas de actividad sólo se podrán desarrollar a través de las motivaciones que caracterizan al escolar como sujeto del proceso educativo, las cuales irán cambiando dentro del propio proceso, pero sólo en el caso en que el escolar haga suyo éste y se implique en él de manera personal. Los motivos hacia el aprendizaje no se pueden aislar y ver como un producto de la actividad de estudio en abstracto, pues ésta adquirirá un sentido subjetivo para el escolar, sólo cuando éste se puede implicar de forma diferenciada, afectiva e intelectualmente, en el curso de la misma, proceso en el que intervienen de forma integral su personalidad y su intencionalidad. Sólo la producción de emociones específicas que impliquen al escolar dentro de los diferentes sistemas de actividad y comunicación en la escuela, a través de los cuales se configurará el sentido subjetivo de la escuela y de las diferentes actividades que se desarrollan en ella, permitirá la aparición de motivaciones especificas hacia la actividad escolar.

La motivación del escolar y su disposición intencional son procesos que deben estimularse simultáneamente durante actividad de aprendizaje, sin cuyo desarrollo el aprendizaje se convertirá en un proceso despersonalizado con una franca orientación pasivo-reproductiva, con pobre repercusión en el desarrollo integral de la personalidad.

La complejidad creciente de las construcciones teórica, sobre el desarrollo de la personalidad y sobre el sujeto psicológico, conducen de manera necesaria a un rediseño de la institución educativa en su conjunto, así como de las distintas funciones que se desarrollan en ella, con el objetivo de avanzar simultáneamente en los procesos de construcción de conocimiento y del desarrollo del escolar, única forma posible de garantizar un aprendizaje activo que sea parte de la propia motivación del sujeto que aprende y se inscriba en la expresión de su intencionalidad.


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APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN VYGOTSKY

APRENDIZAJE Y DESARROLLO EN VYGOTSKY



RICARDO ARTURO OSORIO ROJAS

PROFESOR

MAGISTER © EDUCACIÓN



El Contexto de la Psicología Cognitiva.

La psicología cognitiva se preocupa del estudio de procesos tales como lenguaje, percepción, memoria, razonamiento y resolución de problema. Ella concibe al sujeto como un procesador activo de los estímulos. Es este procesamiento, y no los estímulos en forma directa, lo que determina nuestro comportamiento.

Bajo esta perspectiva, para Jean Piaget, los niños construyen activamente su mundo al interactuar con él. Por lo anterior, este autor pone énfasis en el rol de la acción en el proceso de aprendizaje. La teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget es una de las más importantes. Divide el desarrollo cognitivo en etapas caracterizadas por la posesión de estructuras lógicas cualitativamente diferentes, que dan cuenta de ciertas capacidades e imponen determinadas restricciones a los niños. Con todo, la noción piagetiana del desarrollo cognitivo en términos de estructuras lógicas progresivamente más complejas ha recibido múltiples críticas por parte de otros teóricos cognitivos, en especial de los teóricos provenientes de la corriente de procesamiento de la información.

Los teóricos del procesamiento de la información critican la teoría del desarrollo de Piaget, planteando que las etapas se diferencian no cualitativamente, sino por capacidades crecientes de procesamiento y memoria. Bruner, por ejemplo, rechaza explícitamente la noción de etapas desarrollistas, sin embargo, sostiene que diferentes modos de procesar y representar la información son enfatizados durante diferentes períodos de la vida del niño. Él plantea que, durante los primeros años, la función importante es la manipulación física: «saber es principalmente saber cómo hacer, y hay una mínima reflexión» (Bruner, 1966). Durante el segundo período que alcanza un punto más alto entre los 5 y 7 años, el énfasis se desvía hacia la reflexión y el individuo, se hace más capaz de representar aspectos internos del ambiente. Durante el tercer período, que coincide en general con la adolescencia, el pensamiento se hace cada vez más abstracto y dependiente del lenguaje. El individuo adquiere una habilidad para tratar tanto con proposiciones como con objetos. Es decir, según Bruner los seres humanos han desarrollado tres sistemas paralelos para procesar y representar información. Un sistema opera a través de la manipulación y la acción, otro a través de la organización perceptual y la imaginación y un tercero a través del instrumento simbólico. Y en distintos períodos del desarrollo, se le otorga distinto énfasis a diferentes modos de representación. En este sentido, para Jerome Bruner, el desarrollo intelectual se caracteriza por una creciente independencia de los estímulos externos; una creciente capacidad para comunicarse con otros y con el mundo mediante herramientas simbólicas y por una creciente capacidad para atender a varios estímulos al mismo tiempo y    para atender a exigencias múltiples. El aprendizaje por descubrimiento es la capacidad de reorganizar los datos ya obtenidos de maneras novedosas, de manera que permitan insights o descubrimientos nuevos. Esto queda expresado en el principio de este autor: «Todo conocimiento real es aprendido por uno mismo». Bruner propone una teoría de la instrucción que considera cuatro aspectos fundamentales: la motivación a aprender, la estructura del conocimiento a aprender, la estructura o aprendizajes previos del individuo, y el refuerzo al aprendizaje.

Otros teóricos del procesamiento de la información describen el desarrollo cognitivo en términos de capacidades crecientes en procesos básicos tales como la memoria, la atención, el almacenamiento y la recuperación de la información.

Detrás de estas teorías está el Aprendizaje mecánico. Este se entiende como la incorporación de nueva información en la estructura cognoscitiva del que aprende sin que establezca ninguna relación con los conceptos (o proposiciones) ya existentes en ella, en cuyo caso, dicha información es almacenada de manera arbitraria sin que haya interacción con aquella.

A diferencia de lo anterior, David Ausubel propuso el término «Aprendizaje significativo» para designar el proceso a través del cual la información nueva se relaciona con un aspecto relevante de la estructura del conocimiento del individuo. A la estructura de conocimiento previo que recibe los nuevos conocimientos, Ausubel da el nombre de «concepto integrador». El aprendizaje significativo se produce por medio de un proceso llamado Asimilación. En este proceso, tanto la estructura que recibe el nuevo conocimiento, como este nuevo conocimiento en sí, resultan alterados, dando origen a una nueva estructura de conocimiento. Así, la organización del contenido programático permite aumentar la probabilidad de que se produzca un aprendizaje significativo. Para ello, se debe comenzar por conceptos básicos que permitan integrar los conceptos que vendrán en forma posterior.

Como se puede ver, las posturas mencionadas anteriormente se centran en describir las características de los sujetos en distintos períodos del desarrollo cognitivo, ya sea en términos de estructuras lógicas o bien de capacidades para procesar la información. Estos puntos de vista postulan una relación entre aprendizaje y desarrollo, donde es necesario conocer las características del individuo a una determinada edad, para adaptar el aprendizaje a ellas. Es decir, lo que el sujeto aprende estaría determinado por su nivel de desarrollo.

Aprendizaje y Desarrollo en Vygotsky.

"Los problemas con los que nos encontramos en el análisis psicológico de la enseñanza no pueden resolverse de modo correcto, ni siquiera formularse, sin situar la relación entre aprendizaje y desarrollo en niños de edad escolar". A partir de esta proposición, L.S. Vygotsky, psicólogo soviético, que trabajó hacia mediados de este siglo, propuso una aproximación completamente diferente frente a la relación existente entre aprendizaje y desarrollo, criticando la posición comúnmente aceptada, según la cual el aprendizaje debería equipararse al nivel evolutivo del niño para ser efectivo. Quienes sostienen esta posición consideran, por ejemplo, que la enseñanza de la lectura, escritura y aritmética debe iniciarse en una etapa determinada.

Para Vygotsky, "todas las concepciones corrientes de la relación entre desarrollo y aprendizaje en los niños pueden reducirse esencialmente a tres posiciones teóricas importantes. La primera de ellas se centra en la suposición de que los procesos del desarrollo del niño son independientes del aprendizaje. Este último se considera como un proceso puramente externo que no está complicado de modo activo en el desarrollo. Simplemente utiliza los logros del desarrollo en lugar de proporcionar un incentivo para modificar el curso del mismo...esta aproximación se basa en la premisa de que el aprendizaje va siempre a remolque del desarrollo, y que el desarrollo, avanza más rápido que el aprendizaje, se excluye la noción de que el aprendizaje pueda desempeñar un papel en el curso del desarrollo o maduración de aquellas funciones activadas a lo largo del aprendizaje. El desarrollo o maduración se considera como una condición previa del aprendizaje, pero nunca como un resultado del mismo"

 "La segunda posición teórica más importante es que el aprendizaje es desarrollo...el desarrollo se considera como el dominio de los reflejos condicionados; esto es, el proceso de aprendizaje está completa e inseparablemente unido al proceso desarrollo...el desarrollo como la elaboración y sustitución de las respuestas innatas...el desarrollo se reduce básicamente a la acumulación de todas las respuestas posibles. Cualquier respuesta adquirida se considera o bien un sustituto o una forma más compleja de la respuesta innata...aprendizaje y desarrollo coinciden en todos los puntos, del mismo modo que dos figuras geométricas idénticas coinciden cuando se superponen".

"La tercera posición teórica...según la cual el desarrollo se basa en dos pro esos inherentemente distintos pero relacionados entre sí, que se influyen mutuamente. Por un lado está la maduración, que depende directamente del desarrollo del sistema nervioso; por el otro, el aprendizaje, que, a su vez, es también un proceso evolutivo...el proceso de maduración prepara y posibilita un proceso específico de aprendizaje...el proceso de aprendizaje estimula y hace avanzar el proceso de maduración."

Sin embargo, observa Vygotsky, no podemos limitarnos simplemente a determinar los niveles evolutivos si queremos descubrir las relaciones reales del desarrollo con el aprendizaje.

El autor plantea una relación donde ambos se influyen mutuamente. Esta concepción se basa en el constructo teórico de Zona de Desarrollo Próximo propuesto por Vygotsky. En su teoría sobre la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), el autor postula la existencia de dos niveles evolutivos: un primer nivel lo denomina Nivel Evolutivo Real, "es decir, el nivel de desarrollo de las funciones mentales de un niño, que resulta de ciertos ciclos evolutivos llevados a cabo". Es el nivel generalmente investigado cuando se mide, mediante test, el nivel mental de los niños. Se parte del supuesto de que únicamente aquellas actividades que ellos pueden realizar por sí solos, son indicadores de las capacidades mentales.

El segundo nivel evolutivo se pone de manifiesto ante un problema que el niño no puede solucionar por sí solo, pero que es capaz de resolver con ayuda de un adulto o un compañero más capaz. Por ejemplo, si el maestro inicia la solución y el niño la completa, o si resuelve el problema en colaboración con otros compañeros. Esta conducta del niño no era considerada indicativa de su desarrollo mental. Ni siquiera los educadores más prestigiosos se plantearon la posibilidad de que aquello que los niños hacen con ayuda de otro, puede ser en cierto sentido, aún más significativo de su desarrollo mental que lo que pueden hacer por sí solos.

Un ejemplo presentado por Vygotsky es el siguiente: Se investiga a dos niños que entran a la escuela, ambos tienen diez años en edad cronológica y ocho, en términos de su desarrollo mental. ¿Se puede decir que tienen la misma edad mental? Por cierto que sí. Pero ¿qué significa esto? Significa que ambos son capaces de resolver por sí solos, tareas cuyo grado de dificultad está situado en el nivel correspondiente a los ocho años. Al detenerse en este punto, daría pie a suponer que el curso del desarrollo mental subsiguiente y del aprendizaje escolar, será el mismo para ambos niños, porque depende de su intelecto. Ambos niños parecen capaces de manejar, sin ayuda, un problema cuyo nivel se sitúa en los ocho años, pero no más allá de dicho límite. Si suponemos que se les muestra diversas maneras de tratar el problema. Distintos experimentadores emplearían distintos modos de demostración; unos realizarían rápidamente toda la demostración y pedirían a los niños que la repitieran; otros iniciarían la solución y pedirían a los pequeños que la terminaran; otros, les ofrecerían pistas. En un caso u otro, se insta a los niños a que resuelvan el problema con ayuda. Bajo tales circunstancias resulta que el primer niño es capaz de manejar el problema cuyo nivel se sitúa en los doce años, mientras que el segundo llega únicamente a los nueve años. Y ahora, ¿son estos niños mentalmente iguales?

La diferencia observada entre la edad mental (ocho años) y el nivel de desarrollo mental para aprender con ayuda, presentado por los dos niños (doce y nueve años), pone en evidencia que el curso futuro del aprendizaje variará, en ambos niños. Esta diferencia es lo que Vygotsky denomina Zona de Desarrollo Próximo, la cual consiste por tanto en "la distancia entre el Nivel Real de Desarrollo, determinado por la capacidad de resolver independientemente un problema, y el Nivel de Desarrollo Potencial, determinado a través de la resolución de un problema bajo la guía de un adulto o en colaboración con otro compañero más capaz".

El Nivel de Desarrollo Real caracteriza el desarrollo mental retrospectivamente, diciendo lo que el niño es ya capaz de hacer, es decir, "define funciones que ya han madurado", mientras que la «Zona de Desarrollo Próximo» caracteriza el desarrollo mental prospectivamente, en términos de lo que el niño está próximo a lograr, con una instrucción adecuada (Vygotsky, 1979). La ZDP "define aquellas funciones que todavía no han madurado, pero que se hallan en proceso de maduración, funciones que un mañana no lejano alcanzarán su madurez y que aún se encuentran en estado embrionario. Estas funciones, dice el autor, podrían denominarse «capullos» o «flores» del desarrollo, en lugar de «frutos» del desarrollo".

Esta instrucción adecuada da origen al carácter dialógico, dado por la mediación, del desarrollo cognitivo. La experiencia educativa supone la ayuda de otro sujeto (profesor, niño mayor, niño más capaz, etc.), es decir, el desarrollo humano ya no es dado sólo en la relación sujeto - objeto, sino que la relación está dada por una tríada: sujeto - mediador - objeto. Se trata entonces de una relación madiada, es decir, que hay un tercero mediador, que ayuda al proceso que está haciendo el sujeto (el valor no está en la intervención en sí, sino en la medida que esta ayuda). En esta relación dialógica, el otro permanece como otro externo y autónomo con relación al yo, y viceversa. No destruye al otro en cuanto otro. En este sentido, la relación dialógica propuesta es la intervención más válida para la educación.

Esta mediación social de la educación implica el uso de estrategias de aprendizaje centradas en el futuro del sujeto. Las estrategias educativas para el cambio del otro, en la lógica de la Edad mental, están centradas en el pasado del niño, en el nivel de desarrollo real. La estrategia ahora, en la perspectiva Vygotskyana, está basada en el futuro del niño, en la idea que intervenga en la Z.D.P., que ayude a recorrer el potencial por la mediación: "El niño puede ser, pero todavía no es". El profesor es un mediador de los conflictos socio - cognitivos.

Por lo anterior, el buen aprendizaje es el que se coloca delante del desarrollo. La relación entre aprendizaje y desarrollo se puede plantear en los siguientes términos: ¿Cómo hacer que los aprendizajes se transformen en procesos de desarrollo?. La educación no es un proceso que culmina con el aprendizaje; va más allá, considera los desarrollos. Los aprendizajes conducen a los procesos de desarrollo, el desarrollo va a remolque del aprendizaje. En otras palabras, el aprendizaje va delante del desarrollo: "La noción de una zona de desarrollo próximo nos ayuda a presentar una nueva formula, a saber, que el buen aprendizaje es sólo aquel que precede al desarrollo".

Pero, ¿Cómo delante?. Esto quiere decir lo siguiente: Lo suficientemente lejos del Nivel de Desarrollo Real para el salto, y lo suficientemente cerca para que salte. El buen aprendizaje es el que encaja con los procesos de desarrollo, para ello se requiere un buen diagnóstico de la Z.D.P. del sujeto, para que recorra y transforme el Nivel de Desarrollo Potencial en Nivel de Desarrollo Real. "El buen aprendizaje es que se coloca delante del desarrollo". La médula del quehacer educativo radicaría en hacer lo anterior.

Como se puede ver, la ZDP caracteriza de una nueva forma la relación entre aprendizaje y desarrollo. El aprendizaje ya no queda limitado por los logros del desarrollo entendido como maduración, pero tampoco ambos se identifican, planteando que aprendizaje y desarrollo son una y la misma cosa. Por el contrario, lo que hay entre ambos es una interacción, donde el aprendizaje potencia el desarrollo de ciertas funciones psicológicas. Así, la planificación de la instrucción no debe hacerse sólo para respetar las restricciones del desarrollo real del niño, sino también para sacar provecho de su desarrollo potencial, es decir, enfatizando aquello que se haya en su ZDP.

Lev Vygotsky destaca la importancia de la interacción social en el desarrollo cognitivo y postula una nueva relación entre desarrollo y aprendizaje. Para este autor, el desarrollo es gatillado por procesos que son en primer lugar aprendidos mediante la interacción social: "...el aprendizaje humano presupone una naturaleza social específica y un proceso, mediante el cual los niños acceden a la vida intelectual de aquellos que les rodean". De esta forma, toda función psicológica superior es en primer lugar externa y sólo posteriormente, externa. El aprendizaje constituye la base para el desarrollo y «arrastra» a éste, en lugar de ir a la zaga.

Consideraciones Finales

El estudio del desarrollo cognitivo representa un gran aporte a la educación, dado que permite conocer las capacidades y restricciones de los niños en cada edad; y por ende, graduar la instrucción a las capacidades cognitivas del alumno, haciendo más efectivo el proceso de aprendizaje. De este modo, dichos factores han conducido a que sea posible planear las situaciones de instrucción con mayor eficacia, tanto en cuanto a la organización de los contenidos programáticos como en cuanto a tomar en cuenta las características del sujeto que aprende.

La psicología cognitiva da al estudiante un rol activo en el proceso de aprendizaje. Gracias a esto, procesos tales como la motivación, la atención y el conocimiento previo del sujeto pueden ser manipulados para lograr un aprendizaje más exitoso. Además, al otorgar al estudiante un rol más importante, se logró desviar la atención desde el aprendizaje memorístico y mecánico, hacia el significado de los aprendizajes para el sujeto, y la forma en que éste los entiende y estructura.

La psicología cognitiva aplicada a la educación se ha preocupado principalmente de los procesos de aprendizaje que tienen lugar en cualquier situación de instrucción, incluida la sala de clases. Sin embargo, la psicología educacional aplicada a la sala de clases debe ocuparse además de factores tales como los procesos emocionales y sociales que tienen lugar en la escuela. Así, a la hora de analizar los procesos que ocurren en la sala de clases, es importante complementar los enfoques cognitivos con otros que permitan tener una visión integral del alumno en situación escolar.

Con todo, el enfoque Vygotskyano, tiene la ventaja, sobre el enfoque de estructuras lógicas progresivamente más complejas, de permitir establecer parámetros mucho más claros para la intervención educativa. Así lo podemos concluir de las afirmaciones del mismo Vygotsky: "En resumen, el rasgo esencial de nuestra hipótesis es la noción de que los procesos evolutivos no coinciden con los procesos del aprendizaje. Por el contrario, el proceso evolutivo va a remolque del proceso de aprendizaje, esta secuencia es lo que se convierte en la zona de desarrollo próximo. Nuestro análisis altera la tradicional opinión de que, en el momento en que el niño asimila el significado de una palabra, o domina una operación como puede ser la suma o el lenguaje escrito, sus procesos evolutivos se han realizado por completo. De hecho, tan sólo han comenzado. La principal consecuencia que se desprende del análisis del proceso educacional según este método es el demostrar que el dominio inicial, por ejemplo, de las cuatro operaciones básicas de aritmética proporciona la base para el subsiguiente desarrollo de una serie de procesos internos sumamente complejos en el pensamiento del niño...Nuestra hipótesis establece la unidad, no la identidad, de los procesos de desarrollo interno. Ello presupone que los unos se convierten en los otros. Por este motivo, el mostrar cómo se internalizan el conocimiento externo y las aptitudes de los niños se convierte en un punto primordial de la investigación psicológica".

BIBLIOGRAFÍA

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AA.VV. Diccionario de Ciencias de la Educación. Ediciones Paulinas. Madrid. 1990.

LA ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO (ZDP)

LA ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO (ZDP)

Luis Gerardo Meza Cascante 


Introducción
El trabajo de Vygotski ha ido cobrando gran influencia a lo largo de los últimos 30 años en ciertos sectores de la sicología. Como sugiere Becco (2001), tal vez no sería incorrecto decir que, dentro del conjunto de la obra de Vygotski, el concepto de “Zona de Desarrollo Próximo” (ZDP) es la parte más conocida y a la que con más frecuencia se recurre para repensar diversos aspectos del desarrollo humano, sobre todo en escenarios educativos.
Por lo anterior en este trabajo estudiamos el concepto de ZDP, indicamos por qué es relevante y nos interesamos por presentar algunas orientaciones que pueden ser de utilidad al o la docente para identificar ZDP en sus estudiantes y trabajar a partir de ellas.
El concepto de “Zona de desarrollo próximo” y su importancia
Vygotski (1980), citado por Vallejo, García y Pérez (1999), definió la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) como la distancia entre “el nivel de desarrollo real del niño tal y como puede ser determinado a partir de la resolución independiente de problemas” y el nivel más elevado de “desarrollo potencial y tal como es determinado por la resolución de problemas bajo la guía del adulto o en colaboración con iguales más capaces”.
De acuerdo con Vallejo, García y Pérez (1999) Vygotski propuso el concepto de ZDP fundamentalmente para exponer sus ideas acerca de las relaciones entre aprendizaje y desarrollo, considerando que el tipo de relación que se suponga entre estos procesos tiene implicaciones importantes para las prácticas pedagógicas. Diversos autores (Vallejo, García y Pérez (1999), Becco (2001)) nos indican que Vygotski desarrolló el concepto de ZDP como una alternativa a la información que la mayoría de los “tests” de inteligencia no ofrecían, refiriéndose fundamentalmente a información pertinente para desarrollar estrategias de intervención.
Los “tests” de inteligencia conducen a enfocar la atención en las habilidades o capacidades ya constituidas y dominadas por el o la aprendiz, pero no dicen nada acerca de lo que está en proceso de aprenderse, pero que por el momento sólo se puede realizar conjuntamente con otra persona que es más experta en la tarea o el problema en cuestión. Esto último es lo que interesaba a Vygotski y lo que pensaba que era el punto de partida del esfuerzo educativo.
Para Ehuletche y Santángelo (sf) la noción de ZDP está sustentada en la perspectiva sociocultural y remite a la importancia de los procesos de interacción social y de ayuda y soporte en el marco de esa interacción, para el progreso en el aprendizaje individual. Específicamente, indican, nos referimos al concepto de andamiaje, como cesión y traspaso progresivo del control y la responsabilidad.
Estos autores consideran que el concepto de ZDP es importante para explicar los progresos en la construcción del conocimiento que las personas van realizando a partir de las interacciones con otras personas que poseen mayor experticia y de la ayuda adecuada de los profesores con relación a dichos progresos. El concepto de andamiaje, desde el marco referencial constructivista, implica la consideración de que no sólo la construcción del conocimiento es un proceso, sino también lo es la ayuda pedagógica. Estos progresos se dan en la Zona de Desarrollo Próximo.
Para Del Río (1999) el concepto de ZDP tiene especial importancia en el diseño de las experiencias de aprendizaje. En efecto, de acuerdo con esta autora, si partimos del concepto de ZDP las experiencias de aprendizaje no se diseñarían ya exclusivamente sobre el nivel de desarrollo alcanzado por el estudiante (evaluado por cualquier instrumento psicológico diseñado ex-profeso); sería deseable que se incluyeran también aquellas experiencias de enseñanza-aprendizaje "más difíciles" pero resolubles con un poco de ayuda de otros más capaces.
De acuerdo con esta autora al considerar la concepción de ZDP aportada por Vygotski no podemos atribuir la dirección del desarrollo sólo a las fuerzas biológicas internas del organismo en evolución, ya que el papel de lo social y de los instrumentos culturales como la educación vendrían a ser determinantes. La imitación y el juego, nos dice, se confirmaban de nuevo como poderosas herramientas para "jalar" el desarrollo actual a una zona potencial.
Los aportes de Cole
Michael Cole es uno de los psicólogos norteamericanos que ha contribuido a dar a conocer la obra de Vygotski, y ha elaborado una aproximación propia basada en ella (Pérez, 1999).
Cole reconoce la necesidad de desarrollar una manera de superar conceptualmente la dicotomía que durante mucho tiempo se ha aceptado que existe entre cultura y mente. Cree encontrar en el concepto de ZDP una buena alternativa para al menos intentarlo.
Dice Cole (1983), citado por Pérez, (1999), que hay que buscar el mecanismo del cambio individual en la interacción entre individuos, quienes al mismo tiempo constituyen la sociedad a través de sus interacciones (en el nivel más evidente, constituyendo mediante sus interacciones los contextos en los que se forman y cambian el aprendizaje, el desarrollo o los esquemas). De acuerdo con Cole (1983), citado por Pérez (1999), el concepto de ZDP permite comprender lo siguiente:
1.    Que los niños pueden participar en actividades que no entienden completamente y que son incapaces de realizar individualmente.
2.    Que en situaciones reales de solución de problemas, no haya pasos predeterminados para la solución ni papeles fijos de los participantes, es decir que la solución está distribuida entre los participantes y que es el cambio en la distribución de la actividad con respecto a la tarea lo que constituye al aprendizaje.
3.    Que en las ZDP reales el adulto no actúa sólo de acuerdo con su propia definición de la situación, sino a partir de la interpretación de los gestos y habla del niño como indicadores de la definición de la situación por parte de éste.
4.    Que las situaciones que son "nuevas" para el niño no lo son de la misma manera para los otros presentes y que el conocimiento faltante para el niño proviene de un ambiente organizado socialmente.
5.    Que el desarrollo está íntimamente relacionado con el rango de contextos que pueden negociarse por un individuo o grupo social.
Cole enfatiza la preocupación de Vygotski por romper con la dicotomía entre individuo y ambiente social y el intento de encontrar una forma de verlos como mutuamente constitutivos.
Cole (1985), de acuerdo con lo planteado por Pérez (1999), concluye que pueden considerarse como establecidos los siguientes puntos:
1.    La ZDP es una unidad básica común al análisis de las culturas y los procesos psicológicos.
2.    La unidad consiste en un individuo implicado en una actividad dirigida a una meta (actividad, tarea, evento) bajo restricciones convencionalizadas.
3.    Esas actividades están pobladas por otros; principalmente, en el caso de los niños, por adultos.
4.    La adquisición de la conducta culturalmente apropiada es un proceso de interacción entre niños y adultos, en el que éstos guían la conducta de aquellos como elemento esencial del proceso.
Hasta este punto, según el resumen de Pérez (1999), Cole ha destacado las siguientes cuestiones en relación con el concepto de ZDP:
a)    Permite entender la posibilidad misma de que alguien participe en actividades que, en sentido estricto, es incapaz de realizar por sí solo (motivo por el cual, desde otras perspectivas, se afirmaría la imposibilidad de dicha experiencia). Tal participación presupone a otra persona con una pericia y una responsabilidad diferencial en la actividad.
b)    Como la ZDP es producto de la interacción, se entiende que no implique una secuencia predeterminada de acciones ni papeles fijos para los participantes (en particular, en cuanto al papel de las acciones y conocimientos del adulto).
c)    Como producto interactivo, la ZDP subraya lo inadecuado de tomar sólo la perspectiva del adulto o sólo la perspectiva del niño en el análisis del proceso que ocurre entre ellos, es decir, supone un significado específico de la interacción que no puede reducirse a la suma de las perspectivas aisladas de los participantes.
d)    Como producto de la interacción, la ZDP no implica una dimensión temporal irreductible al aquí y ahora, signo que sintetiza el presente con el pasado y el futuro, síntesis que se realiza sin plan predeterminado.
e)    Permite repensar el desarrollo como una ramificación compleja íntimamente vinculada al rango de contextos que puede negociar una persona o grupo, en vez de como un "escalón" o "etapa" homogénea dentro de una progresión que permea la totalidad de las posibilidades del individuo.
La creación de ZDP en la interacción profesor/estudiantes
De acuerdo con Onrubia (1999), en Coll y otros (1999), aun no disponemos de un conocimiento completo y detallado de los procesos que intervienen en la creación de la ZDP y en el avance conjunto a través de ellas en situaciones de interacción docente/grupo de estudiantes en el aula. No obstante, según este mismo autor, es posible identificar cierto número de elementos relevantes susceptibles de generar criterios válidos para el diseño de la práctica habitual y su análisis e interpretación reflexiva.
A continuación presentamos algunos de los criterios identificados por Onrubia (1999) advirtiendo, como lo hace este autor, que no se trata de que cada uno de los mismos sirva automática y aisladamente para crear ZDP o avanzar en ellas, sino que tomados en conjunto estos elementos y criterios configuran una determinada representación de los procesos de enseñanza que parecen más capaces de generar y hacer progresar a los alumnos a través de dichas ZDP. Estos elementos los ha extraído el autor y sus colegas a partir del estudio de formas de actuación conocidas y empleadas por muchos profesores en práctica habitual, con lo cual el autor espera que este sea un aspecto decisivo para afirmar viabilidad del tipo de enseñanza.
1.    Insertar, en el máximo grado posible, la actividad puntual que el alumno realiza en cada momento en el ámbito de marcos u objetivos más amplios en los cuales esa actividad pueda tomar significado de manera más adecuada.
2.    Posibilitar, en el máximo grado posible, la participación de todos los alumnos en las distintas actividades y tareas, incluso si su nivel de competencia, su interés o sus conocimientos resultan en un primer momento muy escasos y poco adecuados.
3.    Establecer un clima relacional, afectivo y emocional basado en la confianza, la seguridad y la aceptación mutuas, y en el que tengan cabida la curiosidad, la capacidad de sorpresa y el interés por el conocimiento por sí mismo.
4.    Introducir, en la medida de lo posible, modificaciones y ajustes específicos tanto en la programación más amplia como en el desarrollo “sobre la marcha” de la propia actuación en función de la información obtenida a partir de las actuaciones y productos parciales realizados por los alumnos.
5.    Promover la utilización y profundización autónoma de los conocimientos que se están aprendiendo por parte de los alumnos.
6.    Establecer, en el mayor grado posible, relaciones constantes y explícitas entre los nuevos contenidos que son objeto del aprendizaje y los conocimientos previos de los alumnos.
7.    Utilizar el lenguaje de la manera más clara y explícita posible, tratando de evitar y controlar posibles malentendidos o incomprensiones.
8.    Emplear el lenguaje para recontextualizar y reconceptualizar la experiencia.
Como indica Del Río (1999) al introducir la noción de Zona de Desarrollo Próximo, Vygotski (1988) reubicó el lugar de la instrucción, de la enseñanza, como un pivote que expandiera las posibilidades de aprendizaje del niño, convirtiendo dichas experiencias en desarrollo:
La creación de ZDP en la interacción estudiantes/estudiantes
De acuerdo con Onrubia (1999), en Coll y otros (1999), la interacción estudiante-docente es la principal fuente de creación de ZDP. No obstante, apunta este autor, el trabajo cooperativo entre estudiantes también puede resultar, bajo ciertas condiciones, importante en la creación de ZDP.
Algunas de las características de las interacciones entre estudiantes, de acuerdo con Onrubia (1999), que parecen resultar particularmente relevantes para la creación de ZDP son:
1.    El contraste entre puntos de vista moderadamente divergentes a propósito de una tarea o contenido de resolución conjunta.
2.    La explicitación del propio punto de vista.
3.    La coordinación de roles, el control mutuo del trabajo y el ofrecimiento y recepción mutuos de ayuda.
De acuerdo con lo anterior, y siguiendo las recomendaciones de Onrubia (1999), cabe concluir que para potenciar la creación de ZDP mediante la interacción entre las y los estudiantes es preciso planificar de manera muy cuidadosa y precisa estas interacciones. Pienso que, en particular, debemos superar la concepción del trabajo grupal ordinario para promover procesos de interacción que asuman características de trabajo cooperativo. Para lograr este cometido debemos, siguiendo las recomendaciones de García y Wolfenzon (2000), considerar los siguientes aspectos:
•    Las y los docentes debemos plantear específicamente los objetivos que deben ser alcanzados por las y los estudiantes y describir con precisión lo que se espera que aprendan o sean capaces de hacer al terminar la tarea grupal.
•    Las y los docentes debemos conversar con las y los estudiantes para que ellas y ellos se pongan de acuerdo con respecto a lo que deben hacer y cómo, en qué orden, con qué materiales, etc.
•    Las y los docentes debemos organizar grupos mixtos de estudiantes e irlos variando cada cierto tiempo, con la finalidad de que se conozcan entre sí y aprendan a aceptar diferentes maneras de pensar y trabajar.
•    Las y los estudiantes de cada grupo deben comprometerse con la meta o producto final, siendo capaces de comprender y aceptar que todos en el grupo necesitan manejar la información que será brindada o las habilidades a desarrollar para alcanzar dicha meta.
•    Las y los docentes debemos evaluar tanto la participación del grupo como la que cada integrante tuvo al interior del equipo.
El aprendizaje cooperativo, de acuerdo con García y Wolfenzon (2000), se caracteriza por permitir una interdependencia positiva entre las y los estudiantes. Esta interdependencia positiva, dicen estas autoras, ocurre cuando las y los estudiantes perciben que están unidos(as) a otras(os) de tal manera que, al coordinar sus esfuerzos con los de los demás, logra obtener un mejor producto y así completar una tarea de manera más exitosa.
Conclusiones
1.    La introducción de la noción de Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) por Vygotski reubica el lugar de la enseñanza como un elemento que contribuye a expandir las posibilidades de aprendizaje de las y los estudiantes.
2.    De acuerdo con la noción de ZDP cada estudiante puede ser un(a) constructor(a) de su propio aprendizaje, siempre que cuente con la ayuda de un mediador competente, quien tiene como una de sus tareas asegurar que la adquisición y la transformación de la información se haga de manera correcta.
3.    La interacción entre las y los estudiantes y las y los docentes es la principal fuente de creación de ZDP. No obstante, el trabajo cooperativo entre las y los estudiantes puede resultar importante en la creación de ZDP.
4.    Para lograr que la interacción entre las y los estudiantes constituya un elemento potenciador de ZDP es preciso diseñar y planificar de manera muy cuidadosa las situaciones de interacción entre las y los estudiantes.
5.    Es importante considerar que una misma forma de intervención pedagógica o actuación del docente puede, en un momento dado y con unos alumnos dados, favorecer la creación de ZDP, pero que en otro momento o con otros alumnos, no servir para ello y no favorecer ese proceso. Lo anterior por cuanto las y los estudiantes asignan diversos significados y sentidos a la situación en cada caso concreto.
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martes, 24 de enero de 2012

PEDAGOGÍA CRÍTICA EN LA ÉPOCA DE LA RESIGNACIÓN


PEDAGOGÍA CRÍTICA EN LA ÉPOCA DE LA RESIGNACIÓN

Peter McLaren
Escuela de Postgrado en Educación y Estudios de la Informacn Universidad de California, Los Ángeles
Traducción: Aldemar Giraldo Hoyos



Peter   McLaren   propone   en   este   artículo   una   revisión   minuciosa   del neoliberalismo y la globalización como otro nombre para el imperialismo, examina el papel de la educación crítica y a la vez ahonda en los desafíos que ésta presenta como “pedagogía critica revolucionaria.


En estos días no es de moda ser un educador radical. El gambito1 político de los educadores progresistas en estos días parece silenciarse frente al caos, con la esperanza de que lo peor pasará pronto. Identificar tu política como Marxista entre las odas rimbombantes  de la máquina militar y el interés unilateral de los Estados Unidos de crear un Nuevo Orden Mundial, es invitar al escarnio y al ridículo desde muchos sectores, incluyendo algunos de la izquierda. Es someter el trabajo de uno a todo tipo de crítica, desde la cruda agresividad hasta la Filípica sofisticada. Los cargos fluctúan desde ser un izquierdista ingenuo a estar atado a un alabeo temporal, a estar enganchado a un patriarca antediluviano, a caer descontroladamente en un sentimentalismo barato o utopismo  romántico.  A los marxistas  se les acusa  de asumir  una posición política insostenible, la cual les posibilita a usar el manto del revolucionario, como académicos de silla giratoria”, que no tienen que ensuciarse las manos en las luchas diarias de clase, y profesores del montón que ocupan las líneas del frente en las escuelas de nuestros mayores centros urbanos. El análisis Marxista es también frecuentemente ridiculizado como elitista en su supuesto esoterismo impenetrable, y si sucede que tienes que ensar en una universidad, tu trabajo puede ser fácilmente menospreciado como un activismo de torre de marfil aun por  otros  compañeros  que  también  trabajan  en universidades.  Los  cticos  a menudo suponen que eres responsable de ser apartado definitivamente de las vidas de profesores y estudiantes hasta que se pruebe otra cosa. Parte de la crítica es productiva y garantizada, pero, la mayoría es un intento desesperado para disminuir los serios desafíos al capitalismo desplazar el trabajo que intenta delinear el aura de inevitabilidad que rodea al capitalismo global. Mientras parte de la misma es sustantiva incluyendo la crítica bien recibida del lenguaje cifrado de algunos acamicos  y un desafío a los educadores  radicales para que se comprometan  en posibilidades  pedagógicas  concretas la mayoría es de poco valor e insignificante, como la de un revisor de libros que critica a una autora para ayudarle a escoger la cubierta de su libro o lo que está usando en su foto de autora.
Parte  del  problema  enfrentado  por  la  izquierda  educativa  de  hoy  es  que, incluso, entre los educadores progresistas (o de avanzada) existe una siniestra resignación producida por la aparente inevitabilidad del capital, aun como instituciones  financieras  que  amplían  la  capacidad  en  proporción  inversa  al

BARBECHO, Revista de Reflexión Socioeducativa Nº2, pp. 8-12. Diciembre-Abril 2003


descenso en los niveles de vida y la seguridad del trabajo. El canto del cisne para el análisis  marxista  ocurrió  aparentemente  cuando  el muro  de Berlín  se vino abajo. La creencia de que no hay alternativa al capitalismo ha pululado a lo largo del panorama político global antes de la cda de la Unión Soviética y el bloque oriental, adhiriéndose ella misma como un hongo, tanto a los sueños regionales como nacionales. Los vientos de la Guerra Fría habían diseminado sus esporas a los sitios  más lejanos  del globo.  Después  de dejarlas  letárgicas  durante  una cada,  estas  esporas  han  sido  reactivadas  y  han  destruido  aparentemente nuestra capacidad de soñar de otra manera. Hoy, la mayoría de las naciones le rinden homenaje al capital, como la clave para la supervivencia de la democracia. Mojados por las lágrimas de los pobres y cultivados por la clase trabajadora, los sueños que brotan del suelo no perturbado por el capital son aquéllos diseñados por la clase dominante.  Arados y desgarrados  por carteles internacionales  de corporaciones transnacionales,  libremercaderes  y aventureros políticos globales se alistaron  para  aprovecharse  de las  naciones  del Tercer  Mundo  en serias deudas financieras con el Oeste, las semillas del capitalismo han producido una cosecha en tiempo cord. Las fábricas del sueño capitalista son no sólo salas de juntas corporativas y estudios de producción de redes de medios que trabajan juntos para mantener el sueño capitalista vivo, sino un espíritu de resignación de la masa que impide a la mayor parte de la población caer en la cuenta de que el capitalismo y la explotación son equivalentes funcionales, que la globalización del capital es justo otro nombre para el imperialismo.  No es propiamente  que los capitalistas, quienes se aprovechan del trabajo vivo de los obreros, crean que ellos   les   proporcionan   el   trabajo,   sino   que   los   obreros   mismos   esn condicionados a creer que sin sus explotadores, ellos no existirían. Las entrañas del pobre eviscerado sirven ahora como mecanismos de beatificación para los adivinos de las corporaciones de inversión.
La economía política internacional  de hoy es el pan de la clase dominante global, y la burguesía la ve como su mayor oportunidad en cadas para unir sus filas. Los libremercaderes  han estado dándole el visto bueno del Nuevo Orden Mundial para saquear y explotar los recursos del planeta y para invertir en los mercados globales sin restricción y con impunidad. La amenaza concomitante del monstruo destructivo del capital es la obliteración de cualquier esperanza para la civilización, dejar en paz la democracia. La clase trabajadora está acostumbrada a sentirse agradecida por las maquiladoras que están brotando en pses diseñados  para  proporcionar  trabajo  barato  y  vertederos  de  basura  para  la polución de las democracias occidentales. Se les enseña que el socialismo y el comunismo son originariamente perniciosos y pueden llevar sólo a una dictadura totalitaria.  En  resumen,  el  capitalismo  y  la  legitimidad  del  monopolio  de  la propiedad privada han sido presentados como de sentido común.
La "revolución  del mercado  libre", impulsada  por la acumulación  capitalista continua de un ganador que se lo lleva todo, ha dejado la infraestructura social de los Estados Unidos en harapos (para no mencionar otras partes del globo). A través  de  políticas  de  incremento  de  sus  intereses  financieros-industriales- militares, contia apretando sus temblorosos labios burgueses, mostrando sus colmillos imperialistas y chupando la sangre vital de las venas abiertas de Sur América y otras regiones del globo. El repentino colapso de la Unión Soviética en los noventa y la transición al capitalismo de la Europa Oriental han traído como consecuencia la llegada de casi cinco billones de personas al mercado mundial. La globalización del capitalismo y su amante político, el neoliberalismo, trabajan juntos  para  democratizar  el  sufrimiento,  obliterar  la  esperanza  y  asesinar  la


justicia. La lógica de la privatización y el libre mercado –donde el trabajo social es el medio y la medida de valor y el trabajo social sobrante yace en el corazón del beneficio ahora, odiosamente, estructura arquetipos de ciudadanía, administra nuestras percepciones de lo que debería constituir la "buena sociedad", y crea formaciones  ideológicas que producen funciones necesarias  para el capital en relación con el trabajo. A medida que aumenta la financiación de las escuelas por parte de corporaciones que funcionan como industrias de servicios para el capitalismo transnacional, y como un comité burgués de especulación y profesionalismo educativo que continúa guiando la política y la pctica educativa, la población de los Estados Unidos afronta una realidad educativa desafiante. Los liberales  exigen la necesidad  de controles  del capital, controles  en el cambio extranjero, la estimulación del crecimiento y los salarios, regulación de derechos laborales para las naciones que solicitan préstamos a los Estados Unidos, y la supresión de la ayuda financiera de la banca y el capital hasta que ellos se rindan a la centralidad del problema del salario e insistan en los derechos laborales. Sin embargo, muy pocos exigen la abolición del capital mismo.
La comercialización de la educación superior, el cultivo burocrático del capital intelectual y su sometimiento a la maquinaria del capital, la aparición de socios comerciales industriales, el movimiento de investigación hacia la arena comercial del  beneficio   y  al  servicio   de  organizaciones   de  comercio   y  consorcios académicos corporativos, han cosechado en las instituciones de aprendizaje superior  una profunda  sospecha  de aquéllos  que  ven la educación  como  un veculo  para  la  democracia.  En  manos  de  los  fanáticos  teccratas,  los maestros  están siendo reproletariarizados  y el trabajo está siendo controlado, desplazado y destruido. La autonomía y la independencia del profesor y el control sobre el trabajo han sido reducidos severamente, mientras el conocimiento y el control del sitio de trabajo están más y más en manos de la Administración.
La  izquierda  educativa  se  encuentra  sin  una  agenda  revolucionaria  para desafiar los efectos y las consecuencias del nuevo capitalismo en las aulas de clase  de  la  nación.  Consecuentemente,   somos  testigos  de  la  orientación progresiva y desenfrenada de la pedagogía hacia los procesos productivos dentro del capitalismo avanzado. La educación ha sido reducida a un subsector de la economía, disado para crear ciberciudadanos dentro de una teledemocracia de imágenes en rápido movimiento, representaciones y opciones de estilos de vida originados por la aparente inocuidad del capital financiero. El capitalismo ha sido nacionalizado como una realidad de sentido común aun como una parte de la naturaleza misma mientras el término "clase social" ha sido reemplazado por el término menos antagónico, "estatus socioeconómico". Es imposible examinar la reforma  educativa  en  los  Estados  Unidos  sin  tener  en  cuenta  las  fuerzas continuas  de la globalización  y el progresivo  desvío del capital hacia canales especulativos y financieros lo que algunos han llamado "capitalismo de casino a escala mundial".
El proyecto sico de la pedagoa crítica durante las últimas décadas ha sido para esbozar  los problemas  y oportunidades  de la lucha política a través del medio educativo.  Es incoherente  conceptualizar  la pedagoa  ctica,  como lo hacen muchos de sus exponentes corrientes, sin un vínculo con la lucha política y anticapitalista. Una vez considerada por los cobardes guardianes del sueño americano, como un término de oprobio, la pedagoa crítica se ha vuelto tan completamente psicologizada, tan liberalmente humanizada, tan tecnologizada, y tan conceptualmente  posmodernizada,  que su corriente  relación  con mayores luchas de liberación parece severamente atenuada, si no fatalmente terminada.


Mientras su urgencia fue una vez motivo de intes, y su mensaje endurecido tenía la presión de absoluta orden detrás del mismo, la pedagogía ctica, aparentemente,  se ha colapsado en una licenciosa ética y en un complaciente relativismo, lo cual ha desplazado la lucha contra la explotación capitalista con su énfasis en la multiplicidad de formas de opresión interpersonal. La red conceptual, conocida como pedagogía crítica, ha sido disada tan ampliamente y a veces tan arrogantemente  que ha llegado  a asociarse  con algo criado fuera  de las difíciles e infestadas aguas de la práctica educativa, desde el mobiliario del aula de clase organizado en un círculo de "amistoso diálogo" hasta currículos "hechos a la medida"2, diseñados para aumentar la autoimagen de los estudiantes. Es equivalente a la educación multicultural que puede vincularse a una política de diversidad que incluye "respeto a la diferencia" a través de la celebración de días de fiesta tnicos" y temas como "el mes de la historia negra" y "Cinco de Mayo". Yo soy el primero en observar que la pedagogía crítica ha sido, desafortunadamente, subvalorada por los seguidores, quienes han asumido mal su proyecto fundamental. De hecho, si el término "pedagogía ctica" es llevado a los debates educativos  corrientes,  tenemos  que juzgarla como si hubiera sido domesticada ampliamente en la forma como muchos de sus primeros exponentes lo hicieron; tal es el caso del temido autor brasileño, Paulo Freire.
En los Estados Unidos la pedagogía crítica, lamentablemente, ha fracasado en los intentos de crear "comunidades  de aprendices"  en las aulas de clase, por parte  de  educadores  progresistas,  para  tender  un  puente  entre  la  cultura estudiantil y la cultura de la escuela, para comprometerse  en el entendimiento transcultural, para integrar el contenido y la enseñanza multicultural a través del curriculum, para desarrollar técnicas que reduzcan el prejuicio racial y estrategias de   solución   de   conflictos,   para   desafiar   la   ensanza   y  el   aprendizaje eurocéntrico,  como también  las "formaciones  ideológicas"  de la historia  de la inmigración europea, por medio de la cual muchos profesores blancos juzgan a los estudiantes afroamericanos, latinos y asticos, para desafiar el fundamento meritocrático de la política pública que intencionalmente es políticamente neutral y ciega al color de la raza, para crear narrativas generadas en el profesor como una forma de analizar la enseñanza a partir de una perspectiva "transformadora", para mejorar el logro académico en escuelas culturalmente diversas, para afirmar y utilizar múltiples  perspectivas  y formas de enseñanza  y aprendizaje,  y para decosificar el curriculum y exponer "metanarrativas de exclusión". Estos intentos son bienvenidos, hasta donde puedan llegar, pero no son suficientes.
De  cara  a  una  intensificación   contemporánea   de  relaciones   capitalistas globales y la crisis estructural permanente (antes que un cambio en la naturaleza del capital mismo), necesitamos desarrollar una pedagogía crítica capaz de comprometer  la vida diaria  como  vivida  en su medio.  Necesitamos,  en otras palabras, atacar al capital. Esto significa desconocer que la estructura del capital global determinó la incapacidad para compartir el poder con el oprimido, su implicación en el racismo, en el sexismo, y en las relaciones homofóbicas,  su relación funcional con el nacionalismo xenófobo, y su tendencia hacia el imperio. Esto significa desconocer la dependencia  de la izquierda educativa del mismo objeto de su negación:  el capital. Significa luchar por desarrollar  un concepto lateral, policéntrico de alianzas anticapitalistas  en la diversidad para retardar el movimiento  metabólico  del capitalismo  con el objetivo eventual  de eliminarlo completamente. Significa buscar una filosofía educativa que esté disada para resistir la "capitalización" de la subjetividad, una pedagogía que hemos llamado


(después  de la educadora  marxista  brinica,  Paula Allman)  pedagogía  crítica revolucionaria.
La clave para la resistencia, según nuestro punto de vista, es desarrollar una pedagoa crítica que capacite a la clase trabajadora para descubrir cómo el valor de su fuerza de trabajo está siendo explotado por el capital, pero, también, cómo la  iniciativa  y la fuerza  de la clase  trabajadora  pueden  destruir  este  tipo  de determinación   y   forzar   una   recomposición   de   las   relaciones   de   clase, confrontando  directamente  el capital y todas sus dimensiones  multicéfalas.  Se pueden realizar esfuerzos para romper el control del capital de la creación de nueva fuerza de trabajo y para resistir la interminable subordinación de la vida al trabajo en la fábrica social de la vida diaria (Cleaver, 2000; véase también Rickowski, 2001). Los estudiantes y los trabajadores de la educación se pueden preguntar ellos mismos: ¿cuál es el daño máximo que ellos pueden infringirle al mandato  del capital,  al dominio  de la forma  de valor  del capital?  Al final,  la pregunta que tenemos que formular es: ¿Nosotros, como educadores radicales, ayudamos  al  capital  a  encontrar  su  salida  de  la  crisis  o  ayudamos  a  los estudiantes  a encontrar su salida del capital? El éxito del primer desafío sólo determinará  el tiempo futuro para que los capitalistas  se adapten tanto a sus víctimas como a sus críticos, y el éxito del último desafío determinará el futuro de la civilización, o si lo tendremos o no.
La lucha entre lo que Marx lla nuestras "fuerzas vitales", nuestras disposiciones, nuestras identidades interiores y nuestro exterior objetivo, nuestras capacidades y competencias humanas y las formaciones sociales dentro de las cuales son producidas, asegura la producción de una forma de agencia humana que refleje las contradicciones dentro de la vida social capitalista. Con todo, estas contradicciones  también proporcionan  transparencia  con relación al ser social. Muestran la posibilidad de resolver colectivamente las contradicciones de "la vida diaria" a través de la praxis revolucionaria  / transformadora  (Rikowski,  2001a; Allman,  1999).  La  subjetividad  crítica  opera  fuera  del  compromiso  práctico, sensual dentro de las formaciones sociales que capacitan en vez de constreñir las capacidades humanas. Aquí la pedagogía crítica refleja la multiplicidad y la creatividad del compromiso humano mismo: la identificación de experiencias compartidas  e  intereses  comunes;  el  desenmarañamiento  de  los  hilos  que conectan los procesos sociales a la experiencia individual; aclarando la obviedad oculta de la vida diaria; el reconocimiento  de una posición  social compartida; descolgando la puerta que separa el compromiso práctico de la reflexión teórica; el cambio del mundo por el cambio de la naturaleza de uno.
Los  principios  que  ayudan  a  modelar  y  a  guiar  el  desarrollo  de  nuestras fuerzas vitales en la lucha por la justicia social a través de la praxis crítica/revolucionaria,  han sido discutidos profundamente por Allman (2001a, pp.
177-186). Estos incluyen: principios de respeto mutuo, humildad, apertura, confianza y cooperación; un compromiso para aprender a "leer el mundo" críticamente  y dedicar  el esfuerzo  necesario  para conseguir  la transformación social;  vigilancia  con respecto  al proceso  de transformación  de uno mismo  y adhesión a los principios y objetivos del grupo; adopción de una "ética de autenticidad"  como un principio guía; internalización  de la justicia social como pasión; adquisición de un pensamiento ctico, creativo y esperanzador; transformación  de uno mismo a través de la transformación  de las relaciones sociales del aprendizaje y la enseñanza; establecimiento de la democracia como una   forma   fundamental   de   vida;   desarrollo   de   una   curiosidad   ctica;   y


profundización de la solidaridad y el compromiso de uno hacia uno mismo y la transformación social del proyecto de humanización.
Finalmente, la pregunta que tenemos que formular es: ¿Nosotros, como educadores radicales, ayudamos al capital a encontrar una salida de la crisis o ayudamos a los estudiantes a encontrar su salida del capital? El éxito del primer desafío sólo hará posible que los Bush y los Blair continúen su guerra contra la clase trabajadora del mundo; el éxito del último determinará el futuro de nuestro planeta, o si lo tendremos o no.

NOTAS

1 N.T.: En ajedrez, jugada consistente en sacrificar al principio de la partida algún peón o pieza para lograr una posición favorable.
2 N.T.: "feel-good" en el original.

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